Hay palabras que no deberían existir
cuando el amor es verdadero.
Son como grietas en el alma,
como cuchillos suaves
que no sangran afuera,
pero desangran por dentro.
He guardado silencio,
no por cobardía,
sino por respeto a lo que siento.
Porque amar — lo entendí así—
no es ganar discusiones,
sino; no perder la dignidad del otro
aunque el dolor nos reclame justicia.
Y duele…
Duele como duelen las ausencias largas,
como duele recordar una voz
que ayer era refugio
y hoy se vuelve tormenta.
¿Qué es el amor
si en la furia se convierte en herida?
¿Qué clase de sentimiento es ese
que en lugar de cuidar, destruye?
Amar no debería ser
aprender a resistir golpes invisibles,
sino aprender a no darlos.
Yo te sigo queriendo
desde este rincón callado
donde el orgullo no hace ruido
y el corazón todavía cree
que el amor es más grande que
la ira.
Pero hay algo que el tiempo enseña:
quien ama de verdad,
incluso roto,
elige no romper.
Porque el amor no es solo quedarse,
ni escribir después del daño,
ni volver cuando baja la tormenta
el amor es saber
que hay palabras que, una vez dichas,
no se pueden borrar
Quedan marcadas en el alma.
Y aun así
aquí estoy,
con el alma en pausa,
esperando no un arrepentimiento
sino una forma más digna de querernos.
Autor:
Trilce Aldeano
Edición y publicación
María del Carmen García Guerrero
Bogotá 2026 - Marzo
Todos Los Derechos Reservados.