A MMR
Hay un silencio que no suena,
que no es noche ni es calma,
es un hueco que respira en mi pecho
como si mi corazón hubiera olvidado
para qué latía.
Desde que te fuiste,
la piel me pesa,
como si cada centímetro recordara tus manos
y ahora, en venganza,
decidiera doler.
Camino… pero no avanzo.
Respiro… pero no vivo.
Porque no es el aire lo que me falta,
eres ¡Tú!
y eso no lo suple el mundo entero.
Qué absurda tragedia la mía:
perderte no por falta de amor,
sino por un instante torpe,
por palabras que no supieron sostener
lo que el alma gritaba.
Y ahora todo me acusa:
Las tardes de tus llamadas
la risa que ya no ocurre,
el eco de tu nombre
rompiéndose en mi garganta
cada vez que intento olvidarte.
Pero no puedo.
No sé cómo se arranca un amor
que creció como raíz en la sangre.
No sé cómo decirle al alma
que deje de buscarte en cada rostro,
en cada canción,
en cada noche que se alarga
como castigo.
Te fuiste…
y con eso no solo te llevaste tu voz,
te llevaste la versión de mí
que sabía ser feliz.
Ahora soy esto:
un recuerdo que camina,
una promesa rota,
un “nosotros” que insiste en existir
aunque ya no tenga dónde.
Y aún así…
con esta tristeza que me quiebra en silencio,
con esta soledad que me nombra
cada vez que cierro los ojos,
te sigo amando.
No con esperanza,
no con fe…
sino con esa forma más cruel del amor:
la que sabe que no volverás,
y aun así,
— Te espera —
Autor:
Trilce Aldeano
Edición y publicación
María del Carmen García Guerrero
Bogotá – Colombia
Todos los Derechos Reservados ©️ Plenilunio 20250421 - ISBN 337658
