2010

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22 de mayo de 2013

LETANÍAS A LA MUERTE


                                             “¿Es la Muerte la paz perfecta del alma quebrada?                                                                                                                  ¿Es el fin de la búsqueda de la belleza perfecta?                                                                                                                         TRILCE JAVIER




I

- La apuesta es una quincena, suficiente para un buen funeral
La brisa de la madrugada golpeaba la “Costa Verde”;
El silencio será mudo testigo hasta arrancar los motores.
(Rentar un autómil bueno y potente sale costoso en Lima)
- Poeta usted adora la Muerte y yo 
La limonada. 

Era Franco, un viejo amigo de Praxis.
Se podía oír el rugido de las olas, el frío era penetrante;
Sin embargo la sangre de todos ardía por las venas por
Tanto alcohol. Desconocía mi nombre.
-  ¡Vamos papitos, ustedes son los campeones!
La loca Yamilé, cómplice leal de una pasada historia
Claro en ese estado me sentí Toreto o Bryan y la furia
Se acercaba cada vez más.
La pista resplandecía de luces como miles
De luciérnagas
Volando;
Tal era el efecto de los cigarros que el humo
Formaba enormes figuras geométricas.

II

- ¡Vamos! ¡Quién es gallina que le levante la mano carajo!
El poder  autoritario casi intimidante de Homero se hizo sentir
En toda la fila.
No miento que tuve miedo, la rabia se apoderó de mi
Claro venía la nostalgia y el dolor
La muerte era solo paso del trago amargo de mi existencia.
- Dos vueltas sin parar.
Todo estaba consumado, mi copiloto fue la misma Yamilé
Dispuesta y confiada que reía ante todo, sus piernas blancas entumecían
De frío pero ella con tanto licor no sentía nada.
No había vuelta atrás, cuando retomé el control de mi mismo
Corría a 100, mi mente empezó dibujar tristes recuerdos
Una de ellas la historia de un gran amigo Ruiz que hace 5 años
Por la misma zona perdió la vida al plantarse en un poste.

III

- ¡Mientras yo corra todos  serán segundos!
La arrogancia de Paul me volvió a la calma y a un nuevo desafío.
Viaje mucho años atrás y recordando esas tertulias literarias
Y por desamores de la vida enfrenté a la muerte en un osado y
Aterrador juego de “ruleta rusa”
Juré no hacerlo nunca más y rompí mi juramento.
- ¿Dos tiros en la misma vuelta? Dije
Todos  me miraron aterrados como con desprecio
Yamilé me abrazó sollozando, me secaba las lágrimas
¿En verdad estaría llorando?
Una pausa de silencio eterno. 

- ¿Qué, nadie? Mi corazón latía a mil
Soy Poeta, soy bohemio – pensé
Recordaba a Rimbaud, a Mallarmé, a Verlaine
A mismo Poe, todo aquellos poetas que también
Lloraron en silencio y enfrentaron a la muerte.
Recordaba a una amiga Boliviana que quería ingresar
A mi círculo PRAXIS y cuando le negué me acusó
De machista y que nuestro círculo era una secta de “idiotas cultos”
Que juegan a ser hombres. 

- Yo me apunto, yo le entro
Homero era el segundo loco de la lista, por lo menos
Éramos dos.
Pasaron 10 minutos las riendas del peligro como aquellos grandes
Poetas Malditos con sangre fría y el corazón en mil
El alma quebrada se reunían en culto a la
Muerte.
Con tertulias de sexo, alcohol y drogas.

- tengo un pucho de marihuana
Claro faltaba Guillermo, pero era necesario el alivio
De una planta. Todos sonrieron.
Pietro beretta de 9mm 84FS de trece disparos, guardado en el baúl por años
La porta de mi licencia no era necesaria.

-  Esta mierda es en serio por la putamare.
Gritó Homero.
Las súplicas de Yamilé no hicieron efecto
Era tan hermosa que sus ojos me hacía retroceder por momentos.
Era la primera vez que besaba a una amiga.
Luego de establecer las reglas nada importantes nos sentamos sobre
El muro que daba hacia la playa.
El azar de la vida le dio el primer tiro a Homero.
Temblaba, lagrimeaba, su puño que apretaba el gatillo tiritaba

- ¿Huevones en serio quieren hacer esta webada?
Quise decir no, era tarde el “trac” del gatillo  me hizo callar.
Mi turno.
¡Mierda!. La muerte es una mierda y la vida también – pensé
Si cuando te mueres solo te lloran tus hijos y tu madre, solo
Ellos te lloran de alma- dije a mí mismo.
Yo no tengo madre ni hijos por la putamare.
Mi susurro fue escuchado por Homero.
- Poeta es verdad, solo la madre te llora de verdad
La mujer, la esposa, la enamorada te llora por cumplir
Y luego se consigue otro, ni por las putas se va quedar sola
Webón.

Todos rieron a carcajadas, yo tenía la sangre ardiendo, cada recuerdo era dolor,
Tal  vez sería la última vez que vería a Yamilé, tal vez puedo renunciar.
Que mierda.
-  ¡Esto es una mierda, si, una mierda!
No me gusta despedirme, en esta máquina, que pronto me llevaría a reunirme con mi Madre
Con Nicol o mi padre que jamás conocí
Escondía entre sus fauces una bala, solo una bala y puede
Ser para mí.
La imagen vaga de mi Madre aparecía como entre sueños
Podía sentir sus lágrimas
pero también sonría porque seguro me esperaba
para abrazarme con el corazón.

- Te toca poeta o vas mariconear.
Mi dedo sudaba, todo mi cuerpo sudaba, mi índice derecho apretaba lentamente

- Poeta Tú fuiste el de la idea y no seas marica
.....
-Mierda….!
No. No era aún mi hora.

*****

JAVIER MANRIQUE ONCOY
(TRILCE)


1 de febrero de 2010

LA LECTURA, UNA PASIÓN QUE LLORA, SE PIERDE Y AGONIZA

LA LECTURA, UNA PASIÓN QUE LLORA, SE PIERDE Y AGONIZA




"No hay mayor goce espiritual que la lectura de los antiguos clásicos: su lectura, aunque de una media hora, nos purifica, recrea, refresca, eleva y fortalece, como si se hubiese bebido en una fresca fuente que mana entre rocas." Anónimo


Por Javier M. Oncoy (Trilce)

Desde los tiempos muy remotos las sociedades se caracterizaron por ser una raza intolerante y sublime, el ser humano siempre ha buscado la forma de progresar y conocer su origen y la razón de su existencia; sin embargo en cada clan o imperio ha existido algún butefato que se conformó con lo que poco o nada que ha poseído. Así desde que la humanidad ha ido evolucionando a través del tiempo; también los escollos fueron tomando fuerza y el espíritu de pereza se fue apoderando de las entrañas del hombre. Las civilizaciones fueron producto de grandes batallas, se crearon los imperios y los esclavos; la ambición por el poder derramaron mareas de sangre. El rey y la esclavitud, enormes diferencias, la religión como arma de destrucción e imposición del modo de vida; un argumento inefable para aniquilar el pensamiento de progreso.

El hombre en su afán de la hazaña y los sueños de Libertad siempre ha intentando huir de su destino y buscar nuevos caminos; sin importar que su vida podría estar en juego y así existieron Mártires, héroes o miles de soldados anónimos que dieron su vida por algún sueño. Para bien, los imperios fueron cayendo hasta desaparecer; avanzó el conocimiento; la ciencia y la tecnología caminaron a todo galope hasta convertirse en armas peligrosas que podrían acabar con la propia humanidad. En todo ese universo de revoluciones ha estado presente la lectura como sinónimo de pasión, de intelectualidad, de culturización y Libertad. En la actualidad la lectura ha sido devorado por el vicio de la pereza cuya causa es el desenfrenado avance de la tecnología y la debacle del espíritu humano: “Los humanos actuales no son más que unas partículas de carne con alma de papel”; dije en mi artículo anterior. Los gobiernos dejaron sin vida a la hora de la lectura, apagaron el fuego que consume la ignorancia para crear un mundo de títeres que se mueven a la orden de titiritero. Se ha cancelado el espíritu de debate, aquellas disputas literarias en los pasadizos universitarios, en las aldeas, en los frontis, en los cafés y en el bar de la esquina. Ya no existen desafíos de lectura en los colegios ni comentarios filosóficos en el micro, el niño, el adolescente, la joven, hablan de modernidad y no hay comentarios de alguna nueva publicación; simplemente va muriendo la lectura, van asesinando a los escritores que se resisten a abandonar su mundo.

Ha muerto la pasión, murió con él espíritu, la muerte acecha la alcoba de la lectura; los libros sufren, lloran el abandono, los versos buscan una mirada; los poemas alguna sonrisilla ¿Adónde irán? ¿Adónde se marcharán? Está en nuestras manos salvarlos.


JAVIER M. ONCOY


Tierra de Fuego 2010