2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"

5 de marzo de 2023

RECITALES DE VERANO: Epifanía

 Tú y yo volveremos a encontrarnos

en la orilla de una playa

en una calle solitaria 

o tal vez en un café de la esquina 

seremos dos rostros nuevos 

dos alas viajeras

o quizás solamente dos mariposas de misma aldea.


He aprendido cosas nuevas

Y no he dejado mis grandes pasiones 

Amo la poesía y la calma de las cuatro estaciones 

Y tu nombre también  lo recuerdo en mis libros 

¿Te llamas ...?

Cuando te nombro hay música en mis pupilas 

y me hago muchas preguntas

cómo entraste a mi memoria nocturna

a estas horas ...


¿Tú y yo volveremos a encontrarnos?

Ahora entro en un trance y mi desvelo maúlla como un gato

Mi voz se oculta entre mis sábanas y recuerdo 

tus ojos de capulí 

y te regalo estos versos

quisiera regalarte un suspiro en tus pechos desnudos 

O mis brazos para tus sueños 

¿Sueños dije?

Tal vez esta noche nos veamos nuevamente 

En ese espacio donde

Soy dueño de tus alegrías. 

*****

Autor:

Trilce Aldeano 

Edición y publicación 

María Del Carmen García Guerrero 

Bogotá ‐ Colombia 


17 de febrero de 2023

RECITALES DE VERANO: La Montaña de Teseo.

 Este trabajo lo dedico a la mujer que me amó sin condiciones, su amor me mantiene soñando y con esa locura de seguir vivo. A Euloogia Oncoy Robles. 

   Trilce Aldeano 

Dicen

Que todos deben creer en algo

Yo, por ejemplo 

Creo en almas 

Que hacen el amor 

Creo en extraterrestres azules

Que me visitan cuando no estás en mis sueños

Y se van cuando vuelves

Del destierro en el oriente 

—¿tienes miedo a la Muerte? Me preguntó, Roxana. No es miedo, estuve con ella muchas tardes

Noches en charlas. Aún no estoy preparado. 


Ella cree en la reencarnación y yo soy un búho

Cuando escribo estos paisajes 

Viajo en el metro 

Alguien me mira

Hay cansancio en su mirada 

Se cae mi libro de mis rodillas

Ella se esmera por ayudarme 

Sonreímos al mismo tiempo

— llévatelo. 

La inquietud en sus ojos pardos dibujan 

Caracoles en mis huesos

Todos debemos creer en algo

Yo creo que mi memoria

 se apagará en el próximo invierno 

En ese instante de espera

Morderé la lengua de mis sueños

Mis dedos filtrarán los últimos crepúsculos 

De tu ausencia. 

*****

Autor:


Trilce Aldeano 

Todos los Derechos Reservados 


Edición y publicación. 


María Del Carmen García Guerrero 


Bogotá — Colombia. 


7 de diciembre de 2022

RECITALES DE VERANO: Cocticinio

 
Su boca
Mi boca
A un milímetro de la baba
Sus ojos
Y mis ojos
A un centímetro del infierno 

el olor a duda hamletiana
De su novio 
Palidecía en sus orejas
Quería preguntarme algo
Y su lengua 
se atravesaba con una 
mariposa
taciturna 
Mis hambrientas manos recorrían en sigilo 
Su sombra
Todos los libros que he leído 
Hacían música en su mirada
Y sentí que era la hora de marcharme.

Autor:

Trilce Aldeano 

Lima – Perú 2022 

Todos los Derechos Reservados 

17 de noviembre de 2022

RECITALES DE INVIERNO: El Viajero de la Sombra.

 

Te busco

Siempre

en el café de la
Mañana

 
En la mirada taciturna de mi ventana

 
En el balcón imaginario
Que he construído para mirarte

 
A veces te busco en la risa de un niño alegre


Otras veces en la lluvia vespertina de mi aldea
Hasta en los vuelos nocturnos de mis alas.

Te busco entre las sombras 

De los árboles que me ofrecían

Sus ramas para escribir 

Mis sueños 

En las orillas de los ríos 

Donde pintaba tu risa 

Donde a veces llovía 

Mis pupilas. 


*****

Autor:  

Trilce Aldeano 

Todos los Derechos Reservados 

Edición y publicación 

María Del Carmen García Guerrero 

Bogotá — Colombia 

Enero 2022

20 de septiembre de 2022

RECITALES DE INVIERNO: Memoria Matinal

 

Yo soy el heredero cósmico de los tiempos

Mi alma apasionada posee unas alas infinitas 

Tengo el alba en mi mirada 

Y las estrellas del norte u oriente en mi sonrisa 

Vivo encendido y mi fuego tiene un ardor 

De los poetas mayores 

Cuántas veces he bebido

Copas de olimphya en la mesa de la Muerte 

Y aquí estoy cincelando 

Las paredes de un inmarcesible recuerdo. 


Autor: 


Trilce Aldeano 


Todos Los Derechos Reservados 

Edición:

María Del Carmen García Guerrero 

Bogotá - Colombia. 

9 de julio de 2022

EL SENDERO DE LA AMARGURA

 Libertad bajo la Palabra

🖋🖋🖌🖊

“Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico".

    J. Pulitzer 

*****



Los verdaderos intelectuales no están en la política, no son políticos, pero pueden hablar de política porque ellos tienen que hablar casi de todo, están involucrados no solo en la problemática de su país; sino de muchos países. ¿Los académicos? Es otro tema, casi todos los gobiernos del mundo están repletos de los académicos que publicitan negativamente a las universidades donde estudiaron ¿Por qué? Porque están dentro de la miseria intelectual, haciendo miseria intelectual, lamentablemente eso hacen los políticos. Lo que no logro entender perfectamente es cómo hacen que los hombres más brillantes terminen en la sábana de la espuria, sumergidos en un lodazal; tal vez ¿su destino era eso? O ¿es lo que merecen?.  ¿La prensa? Es igual o peor que la política, esa romántica afirmación de la 'prensa independiente' es pura poesía vanguardista, la prensa sirve a algo o alguien, o se sirve asimismo, todo periodista egresado empieza su existencia de plumas y cámaras, enalteciendo sus ideales de libertad, justicia, de servir al pueblo, de informar la verdad, con transparencia e imparcialidad, soñando mojado con el Pulitzer, pero... Explicar su decadencia no es difícil, exceptuando (para no ser fatalista) algunos románticos o románticas, terminan arrodillados ante el poder y sirviendo a ese poder que les llena sus cuentas bancarias con dólares alcaponeanas. La prensa es la prostitución de la pluma, el arado de la decadencia moral, los sicarios del flash y el micrófono; mientras que a los políticos hay que elegirlos mal o bien para que sean nuestros gobernantes, la prensa elige a quién o a quiénes gobernar  y fastidiar por un puñado de dólares. 

Autor

Trilce Aldeano

Todos los Derechos Reservados. 


PD. El artículo está resumido, lo escribí para una cierta revista pero me vetaron porque según ellos es muy duro y ofensivo, me pidieron que saque algunas cosas pero eso jamás pasará conmigo.



2 de julio de 2022

RECITALES DE INVIERNO: La Monina del Sur

 

Tú no vacilas un instante

nada detiene tu furia

juegas a empresaria

a veces a culta 

otras veces la impureza

naufraga por tus venas.


Eres inhumana y perversa

como Helena en fuga

te ríes de la muerte

de dos venturas tristes

el tamaño vertical de tu sombra

bisbisea en la noche

el amante que te espera

reirá un verso la misma noche

y emergerá la lluvia

de los zócalos de tu alma.


De la tierra de Melgar 

tu risa evoca en sigilo

un amor de poesía

tu belleza morirá en silencio

nada quedará escrito

en el impoluto recuerdo

intelectual

solo alguna reseña cuasifascista

de tu impía lengua

arderá en la penumbra. 

*****

Autor:

Trilce Aldeano


Todos los Derechos Reservados 

Lima 2022 Julio 




10 de mayo de 2022

TRAVESÍAS INMORTALES: La Visitante de Mayo.

 

La Visitante de Mayo

Primera lluvia de mayo

vino a visitarme 

la señorita Vargas Tamayo 

dijo que venía por un libro 

para su lista

rápidamente le ofrecí 

‘Jacques el fatalista’

me preguntó si podía llevarse 

otro libro

 a cambio de un beso.

Su infinita belleza me tuvo preso

pude ver como se sumergían en sus ojos

Diderot, Perrault, Proust, Hesse 

y sus lobos.

La lluvia ha cesado su música 

la señorita se ha marchado con mis libros

después se su visita

apoteósica 

solo quedarán sus besos y mis

 delirios.

*****

Autor 

Trilce Aldeano 

Edición y publicación 

María Del Carmen García Guerrero 

Bogotá —  Colombia 2022 Mayo


Todos los Derechos Reservados

9 de marzo de 2022

RECITALES DE VERANO: Ausencia

Trilce.net@hotmail.com



Te sueño en una aurora lejana

Huyes sin detenerte de mis ojos

a veces busco una respuesta en algún crepúsculo de verano 

 te libero de mis pensamientos sombríos.

Invento algún verso para soñarte 

Y bajo el jardín de ese sueño 

Imagino tu risa musical 

En algún lugar del mundo.


¿Eres feliz?

 Tal vez tienes otros sueños 

otras veces te encuentro entre mis libros,

 en alguna página donde mis pupilas alcanzan tocarte.

Nada pido, 

nada anhelo en tu lejano silencio 

atesoro cada beso de tu boca en mis versos

atesoro también tu mirada taciturna, risueña y cálida.

Soy el amo de mis palabras donde nadie me impide soñarte 

mientras caminas por otros paisajes y buscas los colores de tu destino

yo busco la melodía de tu voz en alguna sombra secreta de la noche

Y no estás.

¿Tal vez me piensas?

Añoro con poética nostalgia 

Tu pelo enredado en mis brazos

Pero como todo es silencio 

Libero mi osadía 

Y claudico en un océano profundo mis sueños 

De no volver a verte 

Y te regalo mis últimos 

Versos 

Para cuando alguna tarde 

Una mañana cualquiera

O en un desvelo 

Pueda tocar tus ojos 

 cada letra 

Que emerge de mi alma.

*****


Autor:


Trilce Aldeano 


Todos los Derechos Reservados 


Edición y publicación 


María Del Carmen García Guerrero 

Bogotá  2022 - Marzo 08 



4 de marzo de 2022

TU MÁS PROFUNDA PIEL

 

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacía de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste “Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

Dijiste “Me da pena, sabes”, y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.


Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.


Autor: 

Julio Cortázar.