2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"
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20 de enero de 2025

NOCHES TACITURNAS: La Visitante de Verano.

 Tú decides 

Amarme u olvidarme.


¡Tengo prisa! 


La Muerte me ha visitado 

Las últimas 

Veinticuatro horas 

Se le veía triste 

Su amor por mí la detuvo

Y me dejó en un oscuro pabellón 

Tu amor podría salvarme.


Tú decides mi dulce aldeana

Liberarme de esta oscuridad 

O dejar que la muerte

Apague con su sombra

La luz de nuestra historia.


Autor:


Trilce Aldeano. 

2 de junio de 2020

NOCHES TACITURNAS: La Memoria del Silencio




*****
Hay una mujer que camina
Por la noche
Hay música en su mirada
Y un verso en su boca
A veces llora
Su llanto se pierde
Entre el sonido de la lluvia.
Esa misma mujer ha visitado
Mis sueños
Ha arrancado mis trágicas desventuras
Ha desvestido mi memoria
Triste
Y se marchó llevándose mis pupilas
En su vientre
Sin despedidas, sin lamento 
Como quien abandona su alcoba
En la mañana para ir por un café
De súbito dejando
Todo desordenado.
*****

Trilce Aldeano

Todos los Derechos Reservados
2020 junio

16 de mayo de 2020

NOCHES TACITURNAS: La Mariposa Azul


...
Un cobijo en tus pupilas
a medianoche
Cuando los recuerdos
me persigan para
acabarme
Un beso tuyo
en la sombra
Tus manos callan
 mi nombre
Y tu boca ansía mi verso
en tus pechos
taciturnos.
¿No te sienta mi desventura?
Has amado a los bosques
 y los pájaros
cuya música dibujaba tu sonrisa
En los andenes solitarios
Y hoy navegas en nuevos
sueños,
Donde quieres que mi voz
te alcance.
*****
Autor:
Trilce Aldeano

Todos Los Derechos Reservados.
2020 - Mayo

15 de abril de 2020

NOCHES TACITURNAS: Las Prisiones de Papel*

"La tarea del gobierno no solo es servir miel en la taza; también es dar medicina amarga"
                                                                                                                       V.P.



Tengo tantos libros como gotas de cerveza que no he bebido
Y ahora miro hacia el horizonte
Nadie sonríe
Debemos estar borrachos siempre
Dice el Maestro Baudelaire
Ebrios de todo
Para que la vida tenga sentido
En aquellas prisiones de papel
Que hoy martirizan el mundo.

Tengo tantos libros que hacen fuego
En mi memoria doliente
Y evoco a Vallejo todas las noches
- Solo todos los hombres de la tierra
Unidos son capaces de vencer a la muerte -
Veo con mucha tristeza tanta insidia
El ser humano es una bestia salvaje
Unos van sin saber adónde
Otros vienen sin saber de dónde
Pero le piden a su Dios que salve
De sus estúpidas necedades.

Mis libros lloran conmigo
Hasta las gotas de cerveza que no he bebido
Emergen de los mares piadosos
Para consolarme en esta desventura.

*****

AUTOR :

Trilce Aldeano

Todos  Los Derechos reservados

*Un poema en tiempos de la pandemia.

15 de agosto de 2016

NOCHES TACITURNAS: El Viajero del Tiempo

Puedo extrañarte, sentir tu boca, tu piel, tus ojos, cada metáfora de tu cuerpo, obviar tu risa y olvidar tus palabras, sin embargo cada verso, sus rimas y su música llevan tu nombre y el aroma de tus besos, el ritmo de tus caricias, la sensualidad de tu mirada, esa melodía extraña de tu voz y la elegancia de tus pasos. 
Puedo mentir y no anhelar la arquitectura de tu cuerpo cincelando el mío, aquellas noches cortas pero mágicas, donde los lobos huian con tus gemidos y las persianas se abrían con el temblor de nuestros cuerpos... Puedo escribir mucho y no decir nada o  morir en silencio y gritarlo todo y tú no lo sabrías nunca.

Trilce Aldeano



La gente me saluda en la calle
YO
no conozco a nadie
me dicen:
Poeta
llévate mis ojos
otras me gritan:
amor mío
bésame con tus letras.

Hay quienes me ofrecen una botella
me dicen bohemio
vamos embriagarnos 
con las sonrisa de las bellas meseras
de "Bar Queirolo"
YO
sigo mi camino
alguna vieja me grita:
¡Borracho!
ella por su diabólica mirada
ha de ser mi suegra
que ha vuelto del infierno.

No concibo la vida
sin la cerveza
sin una pluma, sin un libro
y sin poesía.
Soy lo que quieran nombrarme:
Borracho, bohemio, amor
o Poeta.

*****

Autor: Trilce Aldeano

Bogotá - Colombia

Todos Los Derechos Reservados.


20 de mayo de 2013

LOS CAMINOS DE LA MUERTE


"Unos viajan para olvidar, otros para contar historias, el silencio es la esencia del olvido. Donde no hay nada que recordar es donde murió el dolor"
TRILCE
 
 
TRILCE.NET


A veces siento que camino
Entre las llamas de la Muerte
No veo a nadie
caminando conmigo.

Me canso de ser el velero
por donde pasan los recuerdos
mares de silencio
lejanía y verdades.

Me canso de beber
miradas y caricias
son vacíos que no cubren
un sueño.

A veces siento que los caminos
conducen a aldeas sin nombre
No busco nada
 La nada viene a cargar mi hombro.

Me canso de las horas
de estas calles por donde
viajó
montado de ilusiones
un hombre de la misma tierra
de donde vengo.

Se cansan mis  ojos
mi sangre que fluye
en el viento del sur
acapara luces en esta  lejanía.
 
Tal vez sea esa muerte
por donde siento que camino
No quiera mi cuerpo
sino los sueños
que ya no tengo.

Se cansan mis manos
de tomar el mundo
por las alas y apretarlo
 en  estas calles, las otras
y las que  llegan
 en mi pensamiento.
 
Calles por donde caminaron
los emperadores y esclavos
los ladrones y los soldados.
 
Soy mi propio emperador
mi propio soldado
esclavo de las palabras
y silencios que roban
aquellos caminos.

París,  Roma, Estambul,
O Huamarín:  ¡Qué importa!
Es la Muerte el imperio eterno
la que gobierna el universo
y, Yo, siento que camino
por esas calles
Esperando el tiempo.


*****
 
Javier Manrique Oncoy
TRILCE
 
Todos Los Derechos Reservados
Ed. ASV-Md-ISBN 00534877 # Spain - 19052013
 
Más Poemas :
 
 
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11 de marzo de 2012

NOCHES TACITURNAS

                          IV
(…)

Ana es una atractiva muchacha de un pequeño poblado de Huandoy, hace poco terminó el bachillerato y todavía sigue indecisa; si estudiar ciencias de la comunicación o Sicología. Su vida ha sido resaltado por la soledad con un padre que poco o nada hizo para criarla y educarla con amor y una madre desprendida de todo que lo tuvo muy joven no acertó en elegir el marido correcto en ninguno de los dos intentos.

En los años de pubertad Ana enfermó de anemia. También sufría un miedo crónico y grave de quedarse sola en la oscuridad. No toleraba el gentío a su alrededor, era esquiva y solitaria, vivía detallando un sueño o una pesadilla del pasado. Había sufrido un abuso sicológico e intento de abuso sexual por parte de un pariente; trauma que sobrevive sin darse cuenta hasta ahora.

Ana había tratado varias veces de escapar pero no tenía donde ir, quería huir de su casa, buscar una independencia frágil e ilusa.
Durante los días que la conocí, comencé a tratarla normal,  no sabía quién era tal muchacha con albores de atrevimiento que me había tomado parte de su círculo, lo cual con mucho recelo y sospecha acepté como amiga. Hablábamos temas nada importantes; pero algo en esas palabras escondía un misterio, quise desenredad la madeja de su historia con charlas diarias que se  fueron convirtiendo en entendimientos amicales y terminé por enredarme yo mismo.

No sentía una muchacha feliz, en algo que me llamaba la atención, sentía miedo y lo manifestaba en palabras que ella ni cuenta se daba. Intenté emplear técnicas que había experimentado anteriormente para ayudarla a desprenderse de sus miedos, a ver las cosas con más perspectiva de un adulto. Conversamos, razonamos, reímos y hasta nos quedamos callados.

Tuvieron que pasar muchos días o semanas para manifestarme su yo interior, lo que vivía dentro de ella, un pasado muy sombrío y recuerdos nada memorables dañaron a esta bella Ana. Sentía a pesar de la ternura de sus palabras, la energía de su odio por alguien que estuvo en su vida; un recuerdo que seguramente es una huella casi imborrable en su vida hasta que sienta que está viva y puede llegar a cambiar a su modo, de perdonar y no sentir absolutamente nada por ese tormentoso pasado. Llegar a amar nuevamente,  construir nuevas ilusiones, liberarse del yugo del pasado, solo eso le cambiaría la rabia y el dolor que habita en su alma.

Los traumas experimentados en la niñez de la vida con variaciones de frustración y dolor, pueden ser la verdadera fuente del odio, por algo experimentar el origen del problema y empezar vivir sin observar el pasado ayudará sanar esa herida.


                             VI
(…)

Todo transcurría en silencio y amenazaba con estar así hasta el amanecer cuando escuché la puerta la puerta del pasadizo abriéndose. Pensé que iba a la cocina por agua pero toda esa teoría terminó cuando escuché su voz.

-  Carlos…

Una voz suave que se repetía entre la ventana, de pronto se apareció en mi habitación como a eso de las once de la noche y se quedó mirándome con su carita de niña y me dijo que tenía frío, que estaba asustada y que no se podía dormir. Que si podía ver televisión a mi lado. Ningún hombre de la tierra le hubiera dicho que no.

Estaba descalza y llevaba puesta una pijama de vestido corto, blanco, sensual y muy provocativa que dejaba insinuar sus encantos enmarcados en una piel blanca y tersa como una pera muy fina. Mientras caminaba hacia  mí con el bamboleo de la tela de su vestido sobre su cuerpo le dije  que sí. Era irremediablemente decirle que sí.

Ella llegó a mi cama y se metió entre mis cobijas recostándose a mi lado con una timidez aparente que me hizo desearla. Le pregunté por el canal de televisión que quería ver y no me supo responder. Solo se limitó a atornillar su nariz fría en mi cuello y a pasarme uno de sus brazos y una de sus piernas sobre mi humanidad en un gesto de inconmensurable ternura. No tuve más remedio que abrazarla y empezar a recorrer su espalda caliente con mis manos abiertos, sintiendo cómo se estremecía su cuerpo al contacto con la yema de mis dedos. Fue entonces cuando me ofreció su boca para que la besara y lo hice. Fue un beso tímido que pronto se transformó en un beso profundo y apasionado.

De repente sentí su mano inexperta palpando mi zona pélvica y sentí la gloria. Pero fue justo cuando me intentó despojar  de los interiores en acto mecánico, me sentí pintado en las paredes del Olimpo, deseoso de poder explotar mi alma y convertirme en héroe; porque no podía resistir a su cadera pulposa y sus glúteos de mármol. Cuando el frenesí elevaba su temperatura y mi pequeña amante se retorcía como pez en el agua, fui señalando los terrenos colindantes hasta donde pertenecía mi boca, toda y cada parte de su silueta fue devorado por mis labios. Lentamente fui siendo esclavo de su belleza, convirtiéndome en silencio palpable.

Ya era otro día, súbitamente quedé sentado en mi cama, miré por todos los lados, me froté los ojos y aquella muchacha ya no estaba, la busqué debajo de las cobijas, en la cocina, en la sala, en el estudio y no había alguna evidencia de su existencia.

*****

              VI

(...)

Javier Manrique Oncoy