2010

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24 de abril de 2012

REMEMBRANZAS


Alfonso jamás se imaginó que al llegar de viaje se encontraría con una sorpresa memorable, había pasado ya más de un año desde que se despidió de Stefy, cuando ella admitió un grave error y decidió marcharse terminar su carrera a una universidad de su país. Todo había permanecido tranquilo hasta aquella tarde de lluvia en la casa de Fiorella donde  se organizó un juego de bingo, todos los amigos esperaban inquietos la llegada del último invitado. Parecía como una fiesta de bienvenida al entrañable parcero que acaba de llegar de Europa; luego de vagar por el mundo, todos habían pensado que no lo volverían a ver por la forma y las circunstancias que se había marchado, pero un accidente sufrido  por su amiga más leal, más sublime e insustituible  hizo que regresara sorpresivamente.

Cuando Pierina ofrecía las pasabocas a los invitados llegó Alfonso acompañado de Kate, todos voltearon mirar los recién llegados y la mirada especial de Stefy fue hacia la figura de la acompañante. – Ella debe ser la novia, es muy linda – Pensó. Kate tenía puesto un vestido color negro hasta las rodillas, zapatos con tacones altos y un peinado de modelo francés, definitivamente lucía muy hermosa. El recién llegado de Europa saludó a todas sus amigas, otras ya le habían visto en la clínica y algunas se abalanzaron emocionadas perdiéndose en interminables y emocionantes abrazos pero para nada pudo ver la silueta escondida de su ex novia en la columna que compartía la sala y el patio.

 Fue Olenka, la amiga leal, la cómplice de Stefy quien se encargó de llevar a Alfonso hacia el patio, tapándole los ojos, ante la impaciencia de este. Justo allí se encontraba la muchacha, parada con un temblor en sus piernas y emoción dudosa en sus ojos. Ambos se quedaron perplejos, mirándose fijamente en completo silencio, él iba articular una palabra pero el abrazo sorpresivo, tierno, emotivo de Stefy terminó por fulminar cualquier intento de habla del joven. – Chamito cumplí mi sueño de volver a verte, gruesas lagrimas brotaban  por su mejilla borrando el suave maquillaje, Olenka se contagió del llanto y salió huyendo del escenario dejando a los “amigos” que multipliquen sus emociones.

Los celos de Kate era evidente por más que trataba de disimular no podía esconder su mirada llamativa hacia la muchacha. – Es muy linda la maldita. Susurraba en silencio, avanzaba la noche y también el buen juicio de todos los que bebían whisky en las rocas, otros tomaban aguardiente, ron y algunos cerveza fría. Las ganadoras del bingo fueron Antonella, Kenneth, Ángela, Valentina, Ferney y para la rabia de Kate el chance final fue su derrota ante Stefy, el premio no era más que bailar “Serenity” de Armin Van Buuren con el parcero del alma. Todos celebraron con algarabía el premio, por lo menos como gritaba Samantha, el parcero solo sabe bailar electrónica. – El único defecto de mi hermano Alfonso decía, es que baila un solo género. Aunque en las pistas la mejor pareja eran Alfonso y Samantha, él, solamente podía comprenderse con ella, verlos bailar en alguna rumba electrónica, era un deleite, una especie de poesía y teatro, se perdían en mundo más sublime de la música, seguro que la amistad tan especial y el cariño que ambos se profesaban, que era puro, limpio, transparente sin morbo ni líbido ayudaba mucho en sus encuentros de baile. Lamentablemente ahora a ella le tocó ser una observadora porque aún estaba  convaleciente.

Stefy no solo estaba muy emocionada por el reencuentro de su ex amado, sino que también se enteró que no tenía novia, la chica de vestido muy elegante a quien le observó desde que llegó tomado del brazo derecho de Alfonso solo era más que una buena amiga de él, de allí a bailar bañado de licor y espumas con ropa completamente mojada hasta los interiores al lado de su “amigo” le hicieron imaginar aquellos momentos del pasado, donde vivía feliz, enamorada con sueños de convertirse en la única amada del poeta, capaz de entregar su vida por defender su amor hasta que la pasión desenfrenada por asistir a un concierto generó conflicto con el amor de su vida, fue tal su arrepentimiento que durante el tiempo que estaba alejado del chamito solo se dedicó a estudiar.

La casa ya era un escenario de bulla, griterío, voces asonantes e ininteligibles, olor a licor, cigarro, y alegría, fue Olenka nuevamente de arreglar el nuevo encuentro a solas de los “amigos”, esta vez en la terraza que daba con el parque central, ambos estaban muy ebrios perdidos en abrazos interminables y sollozo de la muchacha que buscaba indeterminadamente los labios del Alfonso. Todo marchaba bien, el parcero  correspondía de vez en cuando los besos de la venezolana; besos tiernos, tímidos, cuando parecía elevarse la temperatura del frenesí y se encendía la pasión de los amantes que apuraban la noche escondiéndose mas y mas hacia la alcoba contigua, Alfonso separó súbitamente a la muchacha, su mente de él era una marea de confusiones y recuerdos, tristezas y llanto que terminaron por verter lágrimas, tenía la misma mirada profunda y nostálgica como cuando se marcho sin saber adónde. Stefy le acariciaba el rostro con suave ternura. -Sé lo que pasó mi amor, sé muy bien lo que esta´ sucediendo contigo y todo pasará pronto y yo voy estar siempre para apoyarte. Las palabras de Stefy sorprendieron a Alfonso pero no dijo nada solo abrazó en ella y ambos lloraron juntos, hasta que Antonella interrumpió con una frase muy letal que terminó desbaratando el mundo que hasta en ese momento creía recuperar, tal fue el impacto de las palabras que sintió un aire frío que le recorría la espalda pasando por pecho nevando su esperanzado corazón.

Javier Manrique Oncoy
     (TRILCE)

COLOMBIA 2012

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6 de diciembre de 2011

DIARIO DE UN BOHEMIO: La Dama de Vestido Rojo



''A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd'' 
Alphonse De Lamartine



*****

Con un profundo amor, cariño y admiración, a la mujer que enfrentó el mundo por defender sus ideales.
 A Camarada Maritza, Tu legado y tu sonrisa vive en mi corazón.


''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''

Melissa nunca imaginó que al terminar la tarde se encontraría con un pasado tormentoso,
los sueños le habían revelado un fin de semana triste y solitario. Como cada mañana al levantarse  de la cama revisó los mensajes de su correo, responder algunos e ignorar muchos otros.

Carlos le esperaba en la camioneta, después de dejar ordenada la casa se despidió de su gato y salió al trabajo, su pensamiento siempre iba dirigido al sueño anterior.

- Buenos días señora.
Era la voz amable del chofer, esperándola con la puerta abierta. No había duda que estaba enamorado
de Melissa, su párpados le delataban.

Las calles de la ciudad vestían de mucho colorido, aroma a navidad, la cercanía de la gran feria
se empezaba a sentir en cada cuadra. Los transeúntes iban y venían de norte a sur elevando sonrisas fingidas, otros con aires de tristeza.

- Carlitos, tómate el día libre hoy.

Algo en ella le decía que era el último día que estaría allí, tenía la duda en los ojos, clavado como
una estatua. Se bajó de la camioneta y caminó por la acera buscando la puerta más cercana al centro comercial.

- Buenos días señora Melissa.

Los saludos se iban abriendo por el pasadizo a cada paso de la dama, ella iba respondiendo a todos con una sonrisa suave, calculado, frunciendo los ceños. El día transcurría lentamente, como nunca, Melissa se sentía que el tiempo se detenía, atormentada por la desesperación decidió llamar a Roy, un viejo amigo de la familia con quien siempre compartía el almuerzo.


II

- Hola, soy Paul y la dama es...?
- Soy Melissa.

La amabilidad de la mujer solitaria que estaba en la barra sorprendió a Paul pero su instinto de donjuan y alma de conquistador hicieron que aceptara tamaña cortesía. No había preguntas ni respuestas, la charla se hacía fluida cada vez más, entre copas y sonrisas. Paul sentía un extraño presentimiento. Cómo una dama tal elegante y hermosa estuviese en un lugar así y completamente sola. - pensó.

La belleza de Melissa se podía distinguir entre la muchedumbre, tenía un vestido rojo muy sugerente, una silueta de arquitectura, ojos grises pero de una mirada muy profunda, triste.

Paul no sólo se sentía atraído por la deidad femenina de Melissa, sino empezaba admirar la capacidad intelectual de la dama, pues ella prácticamente conversaba con mucha seguridad de cualquier tema. Sabía de Literatura, filosofía, de arte, etc.
Y eso hizo que Paul empezara tejer una cercana ilusión con ella.

La poesía nocturna terminó en la habitación de un hotel, muy lejos de la ciudad, con aroma de la naturaleza,
Embriagados por la pasión, el frenesí, ahogando el ímpetu, el deseo inhumano, enamorados del desenfreno, del peligro y la exaltación.




III

Roy sentía mucha tristeza en la voz de Melissa, nunca la había sentido así, canceló la cita con su hermana y fue en busca de su amiga. Cuanto sería el desespero de Melissa que esperaba a Roy en el parqueadero, caminaron por la sombra hasta el viejo restaurante peruano.

- ¿Recuerdas a Paul? ...

La imagen de Paul se dibujaba en el pensamiento de Melissa, miraba de reojo a Roy, su mente no podía huir de aquel recuerdo con su amado misterioso. Reinaba el silencio sepulcral en el espacio de los amigos, ni sus miradas expresaban alguna palabra.

- Sí. Tu hombre misterioso.
La respuesta de Roy sonrió a Melissa, tiernamente.


IV

Paul había inventando una pequeña historia para narrarle a Melissa el fin de semana que se encontrarían en el lugar donde se conocieron. También escribió versos cortos reflejados en su belleza, en el amor que sentía por la dama de vestido rojo.

Primero entusiasmo, luego la impaciencia y después la desesperación fueron atrapando a Paul en un mundo imaginario creado por él. Cerraba los ojos y veía aparecer a Melissa con el mismo vestido rojo, pero ella no estaba allí, no llegaba a tiempo a la cita. Tal vez no llegaría nunca. Atrapado en la montaña de angustia, ahogándose en un océano de la duda, consumido por los celos y la desilusión, Paul bebía y enloquecía.

La noche se iba consumiendo entre el licor y el cigarro, el bullicio infernal pero nada borraba la imagen de Melissa de la mente del solitario caballero. Se quedó hasta la madrugada, pidió el servicio del mismo taxi y fue a dar al mismo hotel, durmió pocas horas, en verdad cerró los ojos para ver a su amada.

Al amanecer y con la ilusión perdida, Paul se marchó a casa, el camino se hacía eterno, la calles muy silentes, hasta el sol había perdido su forma.

Paul se detuvo en una esquina para leer como cada mañana, los titulares de los periódicos, su semblante desvaneció como una hoja en otoño, perdió el equilibrio abrió los ojos por unos segundos y estaba en una clínica local,

La Prensa titulaba "Hermosa empresaria es asesinada en la puerta de su casa" ...

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2011

AUTOR:

TRILCE JAVIER

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