2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Por qué llora el poeta? Marea Roja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Por qué llora el poeta? Marea Roja. Mostrar todas las entradas

4 de marzo de 2022

TU MÁS PROFUNDA PIEL

 

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacía de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste “Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

Dijiste “Me da pena, sabes”, y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.


Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.


Autor: 

Julio Cortázar. 



16 de mayo de 2020

NOCHES TACITURNAS: La Mariposa Azul


...
Un cobijo en tus pupilas
a medianoche
Cuando los recuerdos
me persigan para
acabarme
Un beso tuyo
en la sombra
Tus manos callan
 mi nombre
Y tu boca ansía mi verso
en tus pechos
taciturnos.
¿No te sienta mi desventura?
Has amado a los bosques
 y los pájaros
cuya música dibujaba tu sonrisa
En los andenes solitarios
Y hoy navegas en nuevos
sueños,
Donde quieres que mi voz
te alcance.
*****
Autor:
Trilce Aldeano

Todos Los Derechos Reservados.
2020 - Mayo

18 de noviembre de 2019

SUEÑOS DE PRIMAVERA: La Cena Imaginaria.


*****
Trilce Aldeano
Te desvistes
Escucho con locura la música de tu cuerpo
Mis manos recorren los pasajes de tu mirada
Risueña
¡Qué melodía!
¿Me aceptas una copa?
Será como una rebeldía de musa
Que no le gusta la espera
Un inicio de una odisea poética
O tal vez una atroz desventura
¡Porque nada prometo!
Te desvistes
Y es de madrugada en primavera
Libero lo impuro de mi pensamiento
Y como nada cuesta soñar
Formo un verso con cada palabra
Imaginaria que emerge de tu boca.
¡Estás tan lejos!
Tu ausencia es infinita como
La búsqueda de mis pupilas
A tu lejana e imaginaria sonrisa.
¿Dónde estás hoy?
El eterno silencio
Tal vez sonríes para otros ojos
Y yo cuán ciego me aventuro
En estas letras que despejan
Mi melancolía
A veces trato de ser lo ordinario
Para invitarla un café
O tan solo caminar mirando la nada
Pero este refugio soberano
Me hace ser libre
Y muchas veces incomprendido
¿Tal vez una cena?
Te he imaginado de muchas formas
Que la noche empieza
A brillar con tu nombre.

*****
AUTOR : TRILCE ALDEANO

Todos Los Derechos Reservados

Edición y Publicación

María del Carmen García Guerrero

Bogotá D.C 2019

3 de agosto de 2017

EL DESORDEN DE LAS COSAS: La Arena de los sueños


Te soñé a noche, eras un pájaro y yo un árbol, volabas entre la nube, casi picoteando los rayos del sol, tu vuelo era mágico y tus alas acariaban mis ramas...
*****

I

Tengo un gran dilema:

Cuando tengo sexo con las mariposas y las abejas se ponen celosas
eyaculo un jardín jazmines y la esperma forma una figura en el cielo.

A veces lloro, mis lágrimas escriben aquellos recuerdos
donde una aldea se dibuja en mi rostro ante la sombra.

Leo a Dos Passos -- Ayer  fue miércoles toda la mañana--
Años inolvidables. El gran talento de Fitzgerlad .

Escribo de noche y borro de día, escribo de día y borro de noche
escribo borracho y borro de  sobrio, escribo sobrio y borro de ebrio.

Todas las mujeres que me -conocen- creen que soy un hombre maravilloso
me lo gritan en los cristales, en la botella y en las ayayuras
él es el poeta. ¡Su poeta! no el hombre que imaginan o sueñan
él es único, es el imperio de las palabras, el huracán, el odiseo, el eterno
pero el hombre está oculto en sus éxitos y sus miserias
¡Me siento un árbol milenario que cobija muchos pájaros!

Hay dos tipos de mujeres, decía mi abuelo
aún busco la tercera mujer que se le reveló en la alcoba
escribo en la pintura de sus  labios. - Pintura o esperma -
y otra vez escribo aquel sueño y ya no soy un árbol
ahora soy agua y no sé de dónde he salido
pero termino en tu pico entre comas y gluglidos.

¡Ay las mariposas! ¡Ay! ¡Qué será de ellas!
Malraux me mira y se sorprende de mis pupilas
- ¡Cuánto ha leído esta porquería! -
Y, entre libros y licores de todo el mundo
me pide que me la folle a Margarita, sí, a aquella muchacha
de vestido deslúcido y cabello dorado.

Escribo nuevamente, escribo cuando escribo, cuando tomo el tranvía
cuando abordo a una muchacha hermosa, cuando espero a la enfermera
cuando voy al cajero, escribo cuando tengo un problema y cuando lo soluciono
escribo cuando me masturbo, en la playa, en la noche y en tu boca.

- ¿Eres un intelectual o un idiota?
A veces me da risa todo y esas lágrimas en la aldea
simplifican muchas preguntas, como de esta muchacha que  aún no me lee
y me cuestiona por anticipado. ¡Puedo ser dios y diablo si lo deseo!
Ayer fue Miércoles toda la mañana. Dos Passos tenía razón
Tenía que llegar mañana. Se oyen gemidos, pobre muchacha
debe tener los ojos pintados de mentira y lujuria.

*****

Autor:

Trilce Aldeano

Todos los derechos reservados.

2017, Lima - Perú.