Hay amores que el tiempo no consigue explicar
No sé en qué momento del día apareces.
A veces es en una canción,
otras en el silencio,
y otras, simplemente, cuando la vida deja de hacer ruido.
Entonces me pregunto, sin esperar respuesta:
¿en qué estarás pensando ahora?
Si alguna vez mi recuerdo llega hasta ti
con la misma ternura con la que el tuyo llega a mí.
Dicen que el tiempo lo borra todo,
pero hay amores que no aceptan esa mentira.
No porque se aferren al pasado,
sino porque fueron verdaderos.
Y lo verdadero no desaparece de un día para otro;
aprende a vivir en la memoria,
en el respeto,
en la gratitud de haber existido.
Nuestra historia no terminó donde terminó el camino.
Continúa en las cosas que ya no podemos decirnos,
en las palabras que el silencio guarda con más cuidado que nosotros,
en esa distancia que no logró enseñarme a olvidarte.
Nunca quise marcharme
Amar también es respetar la libertad del otro,
aunque esa libertad duela.
Aunque uno tenga que seguir caminando
con un pedazo del corazón mirando hacia atrás.
Y, sin embargo, hay noches en las que me descubro sonriendo.
Porque, entre todos los recuerdos que la vida pudo regalarme,
está el privilegio de haber coincidido contigo.
Hay personas que pasan por el mundo;
otras se quedan viviendo para siempre
en la parte más silenciosa del alma.
Si alguna vez piensas en nosotros,
no lo hagas con tristeza.
Hazlo como quien recuerda un lugar donde fue feliz.
Porque el amor verdadero no siempre permanece en las manos;
a veces permanece, para siempre,
en la forma en que el corazón aprende a pronunciar un nombre…
incluso cuando los labios ya no lo dicen.
AUTOR
Trilce Aldeano
Edición y publicación
María del Carmen García Guerrero
Bogotá – Colombia.
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