2010

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18 de mayo de 2015

ENTRE SOLES Y SOMBRAS : La Barca de los Sueños y del Olvido

''Cuando te imagino, te creo en un verso, te dibujo en un poema e allí puedo amarte, tenerte solo para mí, cada alba, a cada instante, en cada beso, con todos los sueños y todos los recuerdos''.
TRILCE ALDEANO





Todo el mundo se preocupa por llegar a casa
Yo puedo dormir en la plaza 
o en el desembarque
En el minuto, en los amenes de las casadas
Y en el rosario de la viudas.

Tengo la mente del sol
Mi pensamiento circunda por el mundo
Mis pies son de  pluma y mis manos de oro.

Yo he muerto y vuelo
Mi música es inexpugnable
Mis versos se mecen en tus huesos
He muerto y vivo en un imán nebuloso.

Cuando enciendo mis alas nada me detiene
Mis tiempos de gloria viven en tus ojos
Yo soy aquél,  el mañana que recuerdas
Con una lágrima en tus dientes
Un beso frío al hombre de turno
Que consuele tu cama entre mi recuerdo
Y la noche agotada de deseo.

*****

TRILCE ALDEANO

Edición: María del Carmen García Guerrero

Bogotá - Colombia

Todos Los Derechos Reservados

28 de abril de 2013

QUO VADIS


"Yo no creo en el destino, para mi el destino no existe, yo creo en lo inevitable pero no en eso que llaman destino, no puede ser que todo lo que hago es un burdo juego al azar"'.


I
*****

Valeria empezó narrar detalladamente la historia que había vivido una semana antes de llegar a la costa, Andrea la escuchaba atentamente e iba grabando en su memoria cada detalle de la historia.

- Yo conocí al poeta, cené con él y por poco terminamos en la misma cama. Sonrío. Valeria se preguntaba si el destino es tan caprichoso o son las personas que buscan satisfacer sus caprichos y hacen lo que sea para lograrlo.

- Voy contarte algo Vale, algo que leí en alguna página y que me gustó mucho, yo me siento la protagonista, siento como si en cada línea de la historia estoy yo. Valeria tenía en sus manos la nueva revista de literatura que se había publicado el día anterior.

- Hablas sobre el contenido de esta revista?

- Cómo es que te llegó eso en tus manos, tan pronto?

Andrea estaba incrédula pero de todas formas ella empezó narrar la historia. Ordenaron margarita, la uruguaya recibía una llamada. Ya lo llamo, colgó el teléfono y se concentró para escuchar lo que le decía su hermana.

(...)

- No sólo tiene un club de lectoras, sino una hermana muy celosa, que no le deja estar con nadie, dice que alguna chica le lastimó mucho y ella tiene miedo que lo vuelvan hacer. Me enamoré Vale, es un hombre muy culto, interesante, educado, habla con una personalidad y soberbia excitantes, conoce el mundo porque viaja mucho y sabe prácticamente de todo y eso le hace encantador, y le suma muchos puntos, no es guapo pero tiene y posee lo que toda mujer quisiera y no hablo de dinero, su mirada, la seguridad en sí mismo, es espontáneo y sabe tratar a una mujer. Puedes pasarte la noche entera conversando con él sin aburrirte y no dejas de reír un instante, es muy diplomático y con una etiqueta que me encanta.

-Andrea.

- Lo sé, es un arrogante.

Andrea solo había conocido a él por internet hace mucho tiempo pero ahora ella estaba narrando su periplo por Colombia; y, ya se había convertido en poeta y profesora de castellano, ahora se sentía capaz de enfrentarse y demostrar que no sólo era una ilusa y romántica que veía volar los cerdos.

- Hay una chica, se llama Abigail y es muy guapa.

- Valeria estaba ebria y abrazó a su hermana, ambas empezaron cantar.

(...)

- Voy contarte con detalles, él estaba muy nervioso, le prometí que le enviaría mi artículo, y seríamos coautores, me hubiera gustado ser la editora, pero Abigail está en ese papel, así que me conformaré con narrarte esta historia. Andrea empezó.


II

*****

Cuando acepté participar en el congreso como ponente, ella estaba convencida de que yo entendía su mundo, lo cual no una era una verdad absoluta. Mi único interés era llamar su atención, el único motivo que me llevó hasta esa ciudad desconocida y una cultura casi desconocida, era una sensación que yo no aceptaba, una sensación que seguía evolucionando de manera sutil y devastadora.

Yo, estaba confuso en mi nuevo universo, no quería cambiar el momento bajo ningún concepto, aunque me viese empujado por una fuerza desconocida.

- Tengo miedo -  me dijo en cuanto me vio -, pero debo aceptar el momento. Tengo que volver a creer.

-Tienes una gran experiencia de vida. Has aprendido con los grandes maestros, con los mejores amigos…

- En primer lugar, no es exactamente así. ¿Qué significa aprender: acumular conocimiento? ¿O transformarlo en nueva experiencia?

Le sugerí que saliésemos esa noche a cenar y beber alguna copa. Aceptó la cena, pero rechazó la copa.

- Respóndeme -  insistió, mirándome fijamente los ojos.

- ¿Aprender es colocar las cosas en la biblioteca o deshacerse de todo lo que no sirve y seguir el camino más sencillo?

Allí estaban los libros que tanto me había costado comprar, leer, subrayar. Allí estaba mi personalidad, mi formación, mis verdaderos maestros.

- ¿Cuántos libros tienes? Más de mil, me imagino. Y, sin embargo, la mayoría de ellos no los vas abrir nunca más. Guardas todo esto porque ya los leíste no crees.

-¿No creo?

….

El que cree en los libros leerá y va descubrir un mundo diferente, a medida que descubre, puede completar los espacios en blanco que dejaron los escritores a propósito, para provocar la imaginación del lector. Y, cuando completas esos espacios, empiezas a creer en tu propia capacidad.

- ¿A cuanta gente le gustaría leer los libros que tienes aquí pero no tienen dinero para comprarlos? Mientras tanto, tú te quedas con esta energía estancada, para impresionar a los amigos que te visitan. O porque no crees que hayas aprendido nada con ellos y vas tener que consultarlos de nuevo. Esto ya es un desafío inmortal – Pensé.

Creí que ella estaba siendo muy dura conmigo. Y eso realmente me fascinaba.

- ¿Crees que no necesito esta biblioteca?

- Creo que tienes que leer, pero no tienes que guardar todo esto. ¿Sería mucho pedir que salgamos ahora, antes de ir al restaurante, repartiésemos la mayoría de ellos entre la gente que nos crucemos en el camino?

- No caben en mi auto, además no llegaríamos a tiempo para cenar. Además, has venido aquí porque te sientes insegura de algo, y no para decirme lo que tengo que hacer con mis libros. Sin ellos me sentiría desnudo, vacío e incompleto.

- Ignorante, quieres decir.

- Inculto, si buscas la palabra correcta.

- Entonces, tu cultura no está en tu corazón, sino en tu biblioteca. Me sentenció.

Ya era suficiente. Cogí el teléfono, reservé la mesa, dije que llegaría al cabo de media hora. Andrea quería huir del asunto que la había llevado: su profunda inseguridad le hacía ponerse a la defensiva, en vez de mirarse a sí misma. Necesitaba un hombre a su lado, y     -- ¿Quién sabe?- si no me estaba tanteando para ver hasta dónde podía llegar YO, usando esos artificios femeninos para descubrir que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella.

Cada vez que estaba con ella, mi existencia parecía justificada. ¿Era eso lo que ella quería oír? Pues bien, hablaría con ella durante la cena. Podría hacer cualquier cosa, incluso olvidarme de la mujer de la que estaba enamorado ahora y que estaba muy lejos, pero, por supuesto, no iba repartir mis libros nunca.

Volvimos al tema del congreso en el taxi, aunque en aquel momento yo estaba dispuesto a decir lo que nunca le había dicho: hablar de amor, un tema que para mí era mucho más complicado que hermenéutica, socialismo, filosofía oriental, pintura, arte, música, tradiciones africanas, etc., etc.

- No tienes que preocuparte –  le dije, sintiendo ganas de cogerle la mano -. Todo irá bien. Puedes hablar de poesía, de cómo influye las costumbres de un pueblo en la literatura actual, habla de cosas que tú sabes.

- Si lo hago, nunca descubriré lo que no sé. Cuando esté allí, tengo que dejar que mi mente esté callada, y que mi corazón empiece a hablar. Pero es la primera vez que lo hago, y tengo miedo.

- ¿Te gustaría que fuese contigo?

Ella aceptó al momento. Llegamos al restaurante, pedimos vino y empezamos beber. Yo, porque necesitaba coraje para decir lo que pensaba que estaba sintiendo, aunque me pareciese absurdo amar a alguien a quien no conocía bien. Ella, porque tenía miedo de decir lo que no sabía.

A la segunda copa, me di cuenta de que sus nervios estaban a flor de piel. Intenté coger su mano, pero ella la retiro delicadamente.

- No puedo tener miedo.

- Claro que puedes, Andrea. Muchas veces siento miedo. Y aun así, cuando es necesario, sigo adelante y me enfrento a todo.

Noté que mis nervios también estaban a flor de piel. Llené nuestras copas de nuevo; la mesera venía a cada momento a preguntar por la comida, y yo le decía que ya elegiríamos más tarde.

Hablaba compulsivamente sobre cualquier tema que me viniera a la cabeza. Andrea escuchaba con educación, pero parecía estar lejos, en un universo oscuro, lleno de fantasmas. En un determinado momento me habló de nuevo de su amiga uruguaya, que me ‘’conocía’’ por ella, que era fiel seguidora de mi diario y lectora empedernida de mi blog, que su estudio estaba repleta de recortes de periódicos de las columnas que escribía y las paredes cubiertos de poemas y muchos discos grabados de mis discursos. El vino se quedó sumergido en mi garganta, frente a mí, estaba Alejandra, la muchacha aprendiz de poeta que soportaba todos mis ‘’insultos’’ en alguna fenecida página. Dedícate hacer otra cosa, como aprender hacer pan y no ande pensando que los cerdos tienen alas y el romanticismo va solucionar tu decaído intelecto, y no pretenda que le llame poesía a las triviales notas garabatosas y guturales, y dulzainas que escribes. Me lo hizo recordar con sus puntos y comas.

- ¿Aún piensas que el amor es el arma que vuelve estúpido al ser humano? No podría creer que el destino podría jugar conmigo de esa manera, estaba bebiendo vino con la muchacha que hace seis años atrás me había escrito desde su natal Buenos Aires, un poema diciendo que ‘’así sea en 10 años podré brindar contigo’’ .

-  Salud poeta.

-  Salud Minerva.

-  ¿Alguien te ha enseñado amar alguna vez? – Fue su pregunta del momento.

¿Acaso estaba leyendo mis pensamientos? Yo quise preguntarle lo mismo, quería saber si su auto-promesa poética:  ‘’Mi corazón es tuyo’’ , ‘’mi corazón te pertenece, solo me quedaré con él cuando me vea en tus ojos oh poeta’’, ‘’mi corazón son mis versos que tú miras con desprecio, yo no soy elegante con las palabras como tú con tu pluma’’- ‘’yo no espero el tiempo, no miro el reloj, yo espero tus ojos y tus manos tocándome el pelo/ Oh poeta que escondes tu tristeza en tu coraza de madera, tu arrogancia es visible pero tu alma es noble."

Sus ojos brillaban, no sé si de alegría o porque estaba llorando en silencio y tenía miedo de hacer brotar sus lágrimas.

- En tu blog he visto pasajes muy hermosos, sin dejar esa tristeza y la soledad que te caracteriza, no dejas de ser misterioso, místico y muy humano. ¿Pero le escribes a alguien muy especial? Lo digo porque la mayoría de poemas son como una cadena, son como a un amor muy lejano, un amor no correspondido, hay mucho dolor y soledad. ¿Aprendiste amar? Aprendiste: Crees, dudas, por lo tanto amas.

-Andrea…

Vacilé, pero conseguí distraer su ataque, aunque mi intención era decir algo diferente.

- Tal vez sea hora de pedir la comida ¿Me ayudas elegir por favor?

Me di cuenta que todavía no estaba preparado para hablar de cosas que perturban mi mundo. Llamé a la mesera, le mandé traer la entrada, otra entrada, plato principal, postre, otro postre, y otra botella de vino. Cuanto más tiempo, mejor.

- Estás raro. ¿Es por mi comentario sobre tus libros? O ¿Porqué te pregunté sobre el tema del amor?. Sobre tus libros, puedes hacer lo que quieras, no estoy aquí para cambiar tu mundo.

Yo había pensado en esa historia de cambiar el mundo unos segundos antes.

- Andrea, siempre me dices… mejor, tengo que decirte algo que sucedió en estas últimas 24 horas, desde que te vi ayer en la apertura del congreso. Hablando de libros y otras cosas, cosas que se acumulan y que ocupan espacio. Tal vez tengas razón. Hay algo que deseo darte desde que te escuché hablando de temas sociales en el auditorio. Se hace cada vez más pesado en mi corazón.

- No sé a qué te refieres.

- Claro que lo sabes. Hablo de algo que estoy descubriendo ahora y haciendo todo lo posible para destruirlo antes que se manifieste. Me gustaría que lo recibieses; es lo poco que tengo de mi mismo, pero que no poseo. No es exclusivamente tuyo, porque hay alguien en mi vida, pero me haría feliz si lo aceptases, de todos modos. Cómo dice el poeta Gibran: ‘’Es bueno dar cuando alguien pide, pero es mejor todavía poder dárselo todo al que nada pidió’’. Si no digo todo lo que estoy sintiendo esta noche, seguiré siendo aquél que simplemente es testigo de lo que pasa, no seré el que vive.

Respiré hondo: el vino me había ayudado liberarme. Ella apuró la copa y yo hice lo mismo. La mesera apareció con los platos, haciendo comentarios respecto a la comida. Nosotros dos manteníamos los ojos fijos el uno al otro, como nunca me sentía intimidado, el silencio era aterrador. Yo la imaginaba levantándose de la mesa, hablando de un supuesto novio, o dándome su gratitud pero que más le preocupaba su presentación del día siguiente. y se tenía que ir.

- ¿Hay algo que se pueda guardar? Todo lo que poseemos un día será dado. Los árboles dan su fruto para seguir viviendo, pues guardando es poner fin a sus existencias.

Su voz, aunque baja y un poco pausada por culpa del vino, lo calaba todo a nuestro alrededor, decía muchas cosas sin sonreír. Me parecía estar hablando con una esfinge.

 -Es del mismo poeta que acabas de citar; aprendí muchas cosas, no lo tengo sus libros en el que lo escribió; sus palabras los guardé en mi corazón.

Bebió un poco más. Yo hice lo mismo. Ahora creí inoportuno preguntarle si lo había aceptado o no. Me sentía mejor así.

- Cenemos y degustemos la comida, déjame presumir pero la comida peruana es la mejor del mundo. Ella sonrío.

Hablamos de libros, de biblioteca, de poetas, hablando compulsivamente, arrepentido de haber pedido tantos platos; era yo el que deseaba salir corriendo, porque no sabía cómo seguir llevando la conversación, y porque no era mi estilo aburrir a una mujer, pero me sentía profundamente derrotado.

Al final, me hizo prometer que iría a conocer su casa, donde vivía con su madre, su hermana y un perro, y aquello fue para mí una señal. Ella quería volver a verme, había aceptado lo que yo inconscientemente soñaba con ofrecerle desde el momento que la vi hablando en el auditorio municipal.

- ¿Quieres decirme algo más? Fue su pregunta final antes que abordáramos el taxi rumbo al hotel donde estaba hospedada. En ese momento entraba la llamada de Abigail.

- Es ella. Es tu novia, la peruana que tiene enloquecido, no me llames.

No tuve tiempo de decirle lo que quería decirle, el taxi desapareció raudamente antes mis ojos atónitos, pero ella estaba ebria y eso me tenía preocupado. Decidí seguirla, al llegar al hotel y preguntar por ella, recibí como respuesta que no quería ver a nadie.

- Me voy. No estaré mañana en el auditorio, te deseo suerte y no tengas miedo. Fue mi mensaje de voz. Minerva logró levantar el auricular y me contestó. No puedes hacer eso, es un gran día y sin ti sólo será uno más. Me sentí aliviado pero dentro de mí había algo que me decía que tenía que despedirme y no seguir con esa sensación que me atravesaba todo el cuerpo.

- ¿Adónde pensabas irte? Me comentaste que al Perú no tenías ganas de volver.

- Me voy Canadá.

Una larga pausa de silencio que me mantenía inquieto, pude sentir su tristeza y su desacuerdo.

-¿Por qué no me lo dijiste desde el principio que te marchabas? Tenías que hacer todo este ritual de… para largarte.

- Debo irme Andrea.

- Te vas porque tienes miedo, porque no quieres decirme lo que deseo escuchar.

Era casi las 3 de la madrugada, veía mis libros volando por la costa, Abigail seguía insistiendo con su llamada, necesitaba estar solo, concentrarme, la decisión de mi viaje a Montreal estaba hecha, colgué el teléfono sin decir una palabra y empecé caminar por el asfalto y no precisamente al hotel donde me estaban esperando mis colegas.


III

La imaginación lleva a la abstracción, la abstracción, a la creatividad, la creatividad al arte y el arte a la imaginación.

*****

TRILCE

2013-Ed.ASV-Co. AFR. PC.
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