"No hay fuerza que desborde como la pasión, es la única que mueve el mundo, haz todo con pasión y lo entenderás"
TRILCE
TRILCE
No necesitamos depender de nada y
de nadie para ser feliz o sentirnos bien; para soñar o para sonreír, el sueño
es un don del alma y la sonrisa es el reflejo de ese sueño, somos seres humanos
y como tal somos libres y podemos navegar en el océano de este mundo. Todos
somos pequeños poetas sobre la faz de la tierra, somos arquitectos de la
imaginación y artistas de la esencia; como poetas dibujamos nuestro mundo como
lo deseamos y lo expresamos en versos cortos; como poetas también tenemos
tristezas, dolor, deseo y añoranza.
Sufrimos, lloramos, reímos y
compartimos, pero siempre nos falta algo y eso nos hace más humanos. somos capaces
de escribir grandes historias de pequeñas cosas o hacer un poema muy corto de
grandes cosas, nos quejamos, reclamamos y eso nos convierte en seres inconformes
y eso es bueno porque nos sirve para buscar nuevos horizontes; porque buscamos
nuevas miradas, nuevos caminos, que más allá de aquella lejana montaña, donde
alcanza mis ojos existe algo que podría ser para nosotros, viajamos a través de
la imaginación recorriendo por los senderos de la quimera y eso es poesía, es
sueño, es anhelo por esos somos hombres humanos, por eso somos poetas. El amor
también llega y se apodera de nuestra alma como la luz que penetra la tierra,
primero el bello amanecer como los rayos solares, nos calienta, nos quema y nos
da vida.
Todo es bello, el sentido de la
vida cambia, el brillo de nuestra mirada es infinita, somos capaces de volar,
sentirnos como el ave, construimos nuestro propio mundo, creamos héroes, heroínas,
idealizamos y buscamos respiro y abrigo en una sola persona, perdemos muchas
veces nuestra libertad de vida, nuestro modo de existencia hasta nuestra
identidad porque no conocemos el límite de este sentimiento; cuando nos damos
cuenta que tenemos un universo de pasiones atrapando de nuestra mente, nuestro
cuerpo y nuestra alma. Tratamos de buscar una salida pero nos sentimos
prisioneros de las pasiones, el amor ha creado en nosotros el deseo, la pasión,
el frenesí, los celos y la exaltación. Hemos amado? ha sido amor el que ha
existido? o no he amado con libertad?, preguntas que salen en silencio y muchas
veces no reconocemos nuestros errores; el amor es un sentimiento más irracional
y más sublime, no se puede amar mucho ni se puede amar poco, solo se ama, el
amor es el símbolo de la libertad y como tal debe vivir sin la necesidad de
nada, si dejamos mezclarse con otros sentimientos u otras pasiones podemos mancharle.
El día avanza a galope, el sol va
creciendo su poder, va cayendo el atardecer y asoma la noche, el mismo viaje
hace el amor, de pronto la oscuridad se apodera de nuestra mirada, llega el
invierno a nuestro corazón y todo el sueño vivido es más que un recuerdo, ahora
es la soledad la que gobierna nuestro mundo creado, ese mundo ha caído como
escala de naipes; pero aún buscamos un nuevo verano para nuestra alma y una
nueva primavera que nos proteja y ese reflejo de nuestra sonrisa brille
nuevamente, seguro que pronto va amanecer y de nuevo sentiremos el calor del
sol quemando nuestra piel y podemos escribir mil y un versos gritando cada
sentimiento que nos envuelve, asomará su oscura y pétrea mirada la muerte, nos
sonreirá pero nosotros solo le devolveremos la sonrisa; porque la muerte está tan segura de su victoria que
nos dio todo una vida de ventaja. No temeremos a nada, escribiremos los
últimos versos, haremos el desenlace de nuestra historia, contaremos anécdotas
a los niños, pero no esperemos el momento solo vivamos hasta que el sol se
oculte para siempre de nuestra mirada, hasta que por última vez sintamos la
brisa en nuestra cara, hasta el eterno silencio. No habremos marchado pero
seguiremos siendo poetas, aquellos poetas muertos que ha dejado un legado en el
mundo.
JAVIER M. ONCOY
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2004
