2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"
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22 de febrero de 2016

HORIZONTES LEJANOS I

Todavía recuerdo una madrugada en La Habana.

Fumando un puro en la Plaza Revolución 
Existen tiempos memorables con palabras de sol
Un cristal azulado como único testigo
Un mar que agota el silencio en mi boca.

No llegamos  a la finca de la niña Fátima
pero siempre pensamos que ya conocíamos
vuelve ese recuerdo a nuestros ojos
Abordando una vieja lancha color de su mirada
como una sonrisa que atraviesa el silencio
imitando al águila que dibuja nuestro nombre en su infinito vuelo.

Como recuerdo la primera señal de vernos
que llegamos comprendernos en la primera cita
sin conciencia ni pena, teníamos almas caídas
Los ojos liverosos y las manos mezclados de sueños
Nos fuimos en busca de un mundo que ella no conocía
Yo asimilaba recuerdos y lágrimas de algún crucero
Y fabricamos aquella palabra que se convirtió
En el Capitán de nuestro viaje por el alta mar.

Era la primera vez que acudí sin llevar una libreta
Será en las hojas que coseche en alguna isla
En su boca, en sus manos o en sus ojos
Que escriba algún verso de esa travesía.
O en millones de estrellas fugaces.

Las notas más agudas de la historia
Como alguna condena de un viajero
Que se pierde en la locura y la entrega
En alguna playa solitaria o simplemente
En la espalda de una montaña.

Todavía recuerdo aquella noche cósmica de verano

Cuántas veces había deseado tus manos
Cuántas veces bebí tu silencio y soñé en la arena.

Recuerdo la risa contagiosa y el puro en tus dedos.

Las palabras y la música que nos convertía en niños
Tenía que ser lejos, alejado de ojos miserables
Solos con un cristal como único testigo

Y el capitán una palabra que inventamos
¿Recuerdas que fueron decenas, cientos

Y mágicamente elegimos una y fue al mismo tiempo?
Que mágico y profundo sonaba esa  palabra
entre los dos aquél entonces. 

*****

Trilce Aldeano

20 de abril de 2011

MEMORIAS

                                                                 TE EXTRAÑO

A LA MEMORIA DE EULOGIA ONCOY ROBLES, CON UN AMOR PROFUNDO .




Hace frío en mi alma,

Extraño tu voz, extraño tus palabras y tus besos.
Extraño sentarme a la mesa y sentir el olor de la cocina,
El pan, las tortillas y el humeante
Café. 


Esta mañana llueve
¿sabes?
La ciudad está oculta bajo el poncho de neblina.
Escucho el sonido del viento,
Escucho también voces inhumanas;
Todo es como siempre pero nada como antes.


Extraño el calor de tus brazos,
Extraño tu ternura, 
extraño mirarme en tus ojos.
Extraño todo esas cosas que me hacían
Un chico alegre, jovial y orgulloso.


¿Recuerdas una cerveza juntos?
¡No!
Fueron dos
 y terminamos en algunas horas.

Me iba de viaje 
Tú estabas triste
Mirabas mis libros
 mi camisa y mis ojos;
Sentía tu dolor en mi pecho.


Extraño tu voz
 tu dulzura y tu amor,
Aquella voz que me daba paz profunda.

Extraño tus manos acariciando mi rostro
Extraño tanto cada segundo contigo.

Ayer llamé a Mila y no estaba,
Quise tocar tu voz en sus palabras.
Roy me dijo que quería un libro de cuentos,
Extraño también a ellos;
En ellos también estás tú.


Extraño tu amor,
Ese amor puro e incondicional.
Extraño ese mundo juntos,
Sin miedo a nada, 
sin miedo a nada.
Extraño tu voz, 
esa voz que me daba
PAZ.

******
Javier Manrique Oncoy 

7 de mayo de 2010

EPÍSTOLA A UNA ALDEANA




"Lo que me ha tocado vivir no debo reprochar; lo que viene a de esperar, no hay forma de renunciar ni renegar"


Javier M. Oncoy
(TRILCE)


"Estimado Amigo, suscríbeme en tus puños y libérame de esta condena; yo no sé ser como usted, no sé escribir una carta, hazlo por mí, describe con tus letras lo que digo o intento decir..."


Con esta frase, un desconocido cambió completamente la dirección de mi vida, ahora no soporto la idea de abrir el ordenador y encontrarme con una secta de mensajes dirigidos supuestamente a un Poeta que es capaz de describir lo que piensan; pero es un error pensar así; la escritura es una arma muy poderosa, capaz de atravesar muros enormes, viajar mundos desconocidos, te hace sentir un hombre libre, te hace soñar y vivir como nunca, sin ella es como un día sin sol; es como un árbol sin sombra, te sientes inútil y desplazable. El ser humano debe hacerlo y no pedir a alguien que lo haga por él, sólo así podrá combatir su batalla interna.


TRILCE


Esta mañana me levante más temprano de lo previsto; el reloj marcaba las 6:27 de la mañana, tuve un sueño terrible; más bien una pesadilla, tomé el control y encendí el televisor, el noticiero matutino anunciaba la muerte de un joven en una aldea lejana; no tomé mucha atención a los detalles y volví a recostarme. Algo en mí no me dejaba en paz, era como una especie de culpa, de resentimiento o sencillamente una nostalgia que despertaba conmigo. Como cada mañana me puse a revisar los mensajes en el e - mail; claro la bandeja de entrada rebalsaba más que nunca; la tempestad de los asuntos me dejaban atónito, fui pasando mensaje por mensaje dando unas ojeaditas nada certeras. Cuando iba cerrar sesión sentí un raro dolor en mi pecho, una sensación extraña y me impidió hacerlo; de pronto veo la pantalla del portátil y leí un título muy singular en el asunto de un mensaje, me llamó poderosamente la atención, seguro que lo hizo alguien que me conoce y sabe que no leo todo los mensaje. - Pensé.


Me quedé pasmado por unos minutos, el contenido del mensaje era aterrador, lo leí una y varias veces y aún no podía comprender realmente la intensidad del asunto; el fondo y la forma; el estilo venía de un iletrado o simplemente alguien quería jugar con mi capacidad interpretativa y deseaba conocer cuál era mi reacción ante la forma garrafal de la gramática suicida que me exponía. Se acercaba la hora de marcharme pero en mi mente se dibujaba aquella imagen ilusoria del mensaje; veía al muchacho en un precipicio dispuesto a saltar; veía a la chica leyendo la carta que tenía que escribirle, veía los padres entregados al dolor, veía el mundo entero en mi contra con ansias de verme morir a garrotes, sentía el odio de sus miradas, sus carcajadas burlonas me hacían pedazos y mi orgullo moría como un insecto consumido por una larva.
- ¿Será una mentira montada por algún compañero? - ¿Celo profesional? - ¿ Un juego de niños? Tomé el celular y llamé a la oficina.


- Aló.
- Joven Javier, qué gusto de escucharlo.
- Señorita Eliza me cancela la conferencia de esta mañana, dígale a Gonzalo que puede reamplazarme y el tema será a su elección, tengo una urgencia, disculpas al público. Adiós.
- Joven pero...


No hubo tiempo de decirle el motivo o no quise hacerlo, los minutos avanzaban a la velocidad de la luz; no podía seguir pensando más, debo actuar. ¿Pero que hacer?. Escribiré la carta del muchacho a su aldeana.


*****


Mi Más ansiada y soñada Aldeana :


*No hubo tiempo para decirte cuánto te amaba y después de esto te seguiré amando; ya no será de la misma forma, con la misma intensidad y con el mismo deseo de gritar al mundo y callarlo en segundos. Te amaré de la forma metafísica, imaginaría e ilusoria; más allá de que exista otra vida donde voy o que tú algún día llegues a saber que siempre quise apagar mi sed con un beso tuyo; siempre, siempre quedará ese deseo de querer y no hacerlo. Si aprendí a vivir es para amarte, aprendí a pasearme en tus jardines ocultando mi imagen es para que no miraras la amargura en mis labios, tratando de confesarte algo que no se podía.


Siempre viviste en mí, habistate en cada rincón de mi aldea, soñaba contigo cada atardecer y despertaba cubierto de una marea de lágrimas porque ya no estarías conmigo al amanecer; y, nuevamente sería la soledad quién charlaría conmigo. No te culpo de nada y seguro que ni sabrás quien soy; pero este amor fiel a su capricho sigue atormentando mi alma y es por eso que emprendo este viaje eterno.


Te amé y viví para amarte, fuiste un sueño que no pude realizar, tu existencia ha sido mi mejor obsequio a lo largo de esta odisea; fuiste el mejor poema que algún poeta pudo escribir, una canción infinita que nadie ha de cantar; y, siempre serás, la melodía que atreviese muros imposibles, y la deidad que no fenece ni con la sombra ni con el verano.


OH. Amada Aldeana, mujer casi irreal, sombra de mi figura, fulgor de mis ojos te dejo hoy sin que tu mirada conozca mi tristeza; sin que tus labios puedan proferir mi nombre. Nada me llevo de ti más que tu noble sonrisa y tu mirada dulce e ingénua; nada me llevo de este mundo más que tus quimeros besos en el otoño y tu suave voz perdido en la brisa. No seré ni poeta ni cantor, esta epístola se perderá en la arena y mis últimos segundos serán eternos como el amor que te profeso; no quedará nada de mí desde este día, mi amor se irá conmigo, morirá conmigo si me lees y no sonríes. No seré un olvido ni mucho menos un recuerdo, tan solo sé que mi voz está por apagarse y lo último que logro pronunciar es tu nombre mi dulce aldeana. Muere conmigo la sombra lejana de tu imagen, aquella risa de niña que golpea mi alma y el silencio de fuego que habitó en mi existencia. Aldeana te Amé para vivir, viví para amarte, fuiste mi mejor sueño, me diste paz en medio de la guerra, de mi guerra interna, me liberaste de mis reprimidas pasiones y me convertiste en un hombre de verdad; tan solo con existir, perdóname por amarte así; pero solo así te pude amar, y así muero hoy en silencio como la forma que te amé. Gracias mi bella aldeana.


Con Infinito Amor.


Jhamys*



Hice todo lo posible para llegar a aquella aldeana que aún no conozco; pero en este momento me devasta el sentimiento de culpa; si tan sólo pude investigar profundamente, otra hubiera sido la historia; no sé quién soy en este momento, las botellas de Bacardí lucen vacías como las calles de Puerto Rico en Viernes Santo; he bebido despiadadamente, he castigado mis entrañas de una forma cruel, estoy ebrio, veo el mar desde aquí agigantarse, veo el palacio de Santa Catalina, las pasivas aguas de Laguna Grande, la gente caminando por el Paseo de la Princesa y siento la piel mojada, veo los niños jugando en las playas de Isla Verde, todo esa belleza caribeña se dibuja en mi mente como una especie de sombra. Veo a Jhamys en el puente dispuesto a todo y la impontecia de no poder hacer nada; veo a la afable aldeana sonriendo como lo expresa su amante perdido que no conoce. ¿Por qué el mundo es injusto? ¿Por que el amor es tan perverso a veces o siempre? ¿Por qué los sueños quedan marchitos? ¿Por qué un muchacho que ama se va quitar la vida porque la amada no le corresponde? Miles de preguntas rebalsan en mi cabeza y no hallo respuesta alguna y solamente intento ponerme de pie y caminar sin rumbo.

Es así que escribí la carta de Jhamys a su aldeana, muchas veces el silencio es una daga que es empuñada por una mano invisible y te da en el mismo corazón; y ya no hay tiempo para expresar todo lo que tenías que decir.


San Juan - Puerto Rico 2010


JAVIER M. ONCOY
TRILCE