2010
10 de abril de 2011
9 de abril de 2011
BAJO LA SOMBRA DE TU SILENCIO
(reeditado)
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| Soy sólo un indio cantor y BOHEMIO aventurero |
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Dicen por allí que Soy Poeta;
Pero sólo Soy un miserable cantor callejero.
Que Soy un vil cazador de muchachas,
Eso también dicen, pero tan sólo
Soy un fiel Bohemio aventurero.
Dicen que soy adicto al sexo,
A las mujeres y a las buenas bebidas.
Que por una virgen muero.
Todo eso dicen, pero no dicen que
También Soy un soñador y me desvelo
Dicen mil cosas de mí:
Y no conocen estas manos misericordes.
Que soy un perverso lo acepto,
tal vez un "demente" luminoso
Y, no sé de odios porque me aniego.
Dicen que Soy un malvado,
Y al decirlo me aplauden.
Porque en cada paso que doy,
capto una mirada y una larga sonrisa
Dicen todo eso, pero no dicen;
Que también lloro y tengo pena.
Dicen esto, lo otro, aquello, eso
Y otras mil bellezas.
Mientras digan más:
YO me refugio en mi biblioteca.
Porque de algo si; no me van decir nada.
Que soy un obsesivo lector y buen cervecero.
Dicen por allí que Soy Poeta;
Y; YO sólo Soy un miserable cantor callejero.
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Autor:
Javier Manrique Oncoy
TRILCE
Todos Los Derechos Reservados
Ed. ASV.06142013 - Md - Spain
Nota: El poema fue escrito en el año 2008
PRELUDIO AL AMANECER
I
A noche sentí tu voz;
Y no me gusta.
Es suave, lento y oscuro
Como tu mirada.
Te ví llegar y sentí
También tus pasos,
Era como la lluvia,
Era como el viento,
Era pausado y silente.
II
¿No me quieres hoy?
Fuimos compañeros un tiempo.
¿Recuerdas?.
Aquella noche que te quise tanto;
No me cubriste con tus alas.
Sé que buscas un alma tierna
Para calmar tu sed;
Y olvidar las penas.
Sé que lloras también
Como lloro yo esta noche.
III
A noche sentí tu voz,
Una voz sin escencia.
Era triste, tan triste
Que tuve miedo.
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2011
28 de marzo de 2011
27 de marzo de 2011
19 de marzo de 2011
ALBORADA
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Yo gritaba.
Pedía una palabra;
Quería que mi carta se leyera,
En voz baja, en voz alta,
En la montaña y en el océano.
Suplicaba a mi propio dios,
Que te protegiera,
Te calmara.
No, no mujer;
No mueras ante un altar,
Desconocido e incoloro.
Tú mereces un canto,
Un buenos días de María;
Y, ese día no ha llegado.
Tarda, siempre tarda.
Con ángeles como vos.
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A mi dulce AMADA.
JUNTOS
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Camina, mujer de la sonrisa colorada,
Levanta esa mirada.
¿Desafiaste el mundo en mi lado cierto?
Ven, sonríe, grita, camina bajo tinieblas
Que no lastima tus poéticos ojos.
No descanses en la sombra;
De aquél árbol que no te cubrió
De la lluvia.
Ven, toma mi mano,
Camina conmigo hacia nuestra barca.
Camina, mujer y reina;
DESTINO FATAL
TARDES TRISTES EN EL VALLE I
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No sabía,
desconocía el momento.
Era un día normal,
como aquellos donde la sombra bajaba
Lento como la mirada azul
De alguna muchacha desconocida.
De pronto una llamada,
Una llamada desconocida,
Una llamada de desconsuelo.
Era él, no me miraba con los ojos,
Su voz padecía, suplicaba
Imaginé su miedo terrible.
¿Qué hora es?
Me pregunté diez veces.
La respuesta era más que
Una montaña de silencio.
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