...Casi no terminaba su faena el ciego,
su mirada dibujando un rocío de miedo.
Tenía una voz beódica. Mierda.
¿De pronto volvía el guinapo?
Seguía el ciego. Esta vez Fumaba
un pisco de telas sobrías.
"Pero qué sekudo rostro ... "
¿Dónde estás bien nacido?
Era fulero Ríos. La faena continúa.
El ciego apresuraba a cortar
las pocas espigas que quedaban.
Diambulaba la sombra. Era que llegaba
el amo y señor. Voz peluda, ojos gerpúsicos.
"Pero que nauseabunda mirada ..."
Camina el bacúmel. Es torcida patuela.
"Es el lodo mi ... "
Es tarde, puedo ver con suma alegría
los dedos añosos del señor.
Se desataba un fiesta,
el ciego sigue en su faena.
Sigue SOÑANDO.
2010
7 de septiembre de 2010
EL CAMINANTE DE CRISTAL
(Ensayando hacer Poesía)
Son horas de pasos silentes, perpétuos
en praderas de mirada taciturna.
Una dama que posa sus plantas en los
adevalios, cruza los riguarios sin barca.
Viaja en cauce los versos, se inunda de sollozo,
un hombre riega de sepelio su vionda.
Son horas de peces con ala, comélidos
en paredes metafísicos sin sombra.
Un Poeta busca las partituras de su pasado
en el aire; dïbujando quijadas escueltos
en cada verso de diademas.
También es cómplice el niño, que con sus
ingénuas ocurrencias resiste a la Muerte
de un mendigo, acelera su sonrisa,
que galopa como la Noche, por mis venas.
Son horas de melodías, a especie de huayno
tal vez unos Yaravíes que discuten de complejos.
Esta vez es un caballo que sonríe,
se inquieta al oir los cantos dubidomios.
¿Qué estoy haciendo aquí, sin entender nada?
Seguiré caminando.
Son horas de pasos silentes, perpétuos
en praderas de mirada taciturna.
Una dama que posa sus plantas en los
adevalios, cruza los riguarios sin barca.
Viaja en cauce los versos, se inunda de sollozo,
un hombre riega de sepelio su vionda.
Son horas de peces con ala, comélidos
en paredes metafísicos sin sombra.
Un Poeta busca las partituras de su pasado
en el aire; dïbujando quijadas escueltos
en cada verso de diademas.
También es cómplice el niño, que con sus
ingénuas ocurrencias resiste a la Muerte
de un mendigo, acelera su sonrisa,
que galopa como la Noche, por mis venas.
Son horas de melodías, a especie de huayno
tal vez unos Yaravíes que discuten de complejos.
Esta vez es un caballo que sonríe,
se inquieta al oir los cantos dubidomios.
¿Qué estoy haciendo aquí, sin entender nada?
Seguiré caminando.
16 de agosto de 2010
ENTRE EL DOLOR Y LA MUERTE: EL AMOR
No podía ensombrecer mis ojos, avanzaba la noche como un caballo manso, lentamente, lentamente…
El sonido de las máquinas aturdían mis oídos; todo era una fantasmagórica odisea nocturna.
Afuera todo era oscuro, reinaba el silencio, mi rostro sentía el frío, el viento acariciaba mis venas entumeciendo mis ojos.
Pude encender algún cigarrillo, venciendo el galope del viento
Que rascaba el fuego; aquel cigarro insípido y uniforme para acompañar la penúltima cerveza.
Siento navegar mis labios en grandes sorbos de la cerveza;
Sumergiéndose por mi paladar,
Sistemáticamente enervando mis sentidos.
Allí en aquél lugar que estuve no existe el futuro,
Todo es una fórmula matemática;
Donde el resultado es el dolor, al tristeza, la nostalgia, la agonía; y
La Muerte.
El camino que te conduce allí es sencillo y no existe alguna nomenclatura
Definida.
El olor a llanto, a suplicio, a Muerte y la desesperación
Quedan impregnados en al piel y el alma
De cada visitante.
No es la esquina donde se reúnen los amigos para hablar de fútbol
O el Congreso donde los políticos se burlan de sus electores,
Es la sala de emergencias de un hospital;
Donde los heraldos rodean las puertas
Y la señora muerte asoma su oscuro rostro por las ventanas.
“Lo mejor que tienen los hospitales, son las enfermeras”, decía,
Un viejo amigo, en una ocasión.
Vaya creo que tenía alguna razón;
Pudieron palpar mis ojos algunas deidades vestidas completamente de
Blanco,
Muy amables y atentas por cierto;
Pero mi instinto que no me abandona me susurra,
Que aquellas sonrisas angelicales eran fingidas; y
Dentro de esa ternura y belleza
Se escondía algún pensamiento desconocido.
Nada es cierto, nada es real, nada es total.
La noche sigue galopando lentamente
Siento los encendidos brazos de la Soledad en mi alma.
Esta vez me quema, no me abriga;
Esta vez dilata mis lágrimas y no me embriaga ni me apasiona;
Como otras tantas noches.
Por momentos tengo deseos de huir
Y sumergirme en un mar de cerveza bien fría,
Pero algo me detiene; algo que me anuda el corazón.
Algo que me atraviesa como una flecha erguida.
Quejidos por aquí, lamentos silentes por allá y la noche rutinaria
De las enfermeras es todo lo que se respira en este mundo;
Nada es relevante más que una pequeña semilla de esperanza en cada uno
De los hombres y mujeres de esta infamia.
Pronto va amanecer;
Por lo menos sentiré los rayos del sol calentar mis manos,
Por ahora me quedaré respirando el olor del hospital,
Palpando tristezas,
Mezclándome en llanto, uniéndome en los sueños e ilusiones de vida ajenos.
Es ella la que está acostada allí, venciendo a la muerte,
Es ella la que toma mis brazos y se aferra a la vida,
Es ella la que no renuncia dormir en mi regazo y;
Batalla cuán heroína en mi propio mundo,
El mundo que construí con mis manos por amor.
Es ella la que está frente a mí, dormitando y buscando mi calor,
Ella es mi AMADA
Que batalla con rigor.
*****
Bogotá 22-04-2009
6 de agosto de 2010
POEMA XIX
Quisiera ser tantas cosas y no quisiera ser NADA;
Por ejemplo quisiera ser Dios para saber
si también se sufre y se llora.
Esta agonía miserable no es más que una espera.
Pronto, pronto, pronto Dios mío.
Quisiera ser como el agua del río
Irme lejos, tan lejos y no volver jamás;
Haber si de esa forma pueda olvidar
Esta ciega pasión que me está matando.
Quisiera también ser una piedra o una montaña
Tan solo olvidar tu mirada, dejar tus besos
En la nada y no amarte más.
Quisera ser ceniza y perderme en el viento
Quisiera ser Tú y dejar de amar
Quisiera ser ¿Qué Dios mío?
¿Dime que puedo ser para terminar esta condena?
Tan solo dime OH Señor.
Por ejemplo quisiera ser Dios para saber
si también se sufre y se llora.
Esta agonía miserable no es más que una espera.
Pronto, pronto, pronto Dios mío.
Quisiera ser como el agua del río
Irme lejos, tan lejos y no volver jamás;
Haber si de esa forma pueda olvidar
Esta ciega pasión que me está matando.
Quisiera también ser una piedra o una montaña
Tan solo olvidar tu mirada, dejar tus besos
En la nada y no amarte más.
Quisera ser ceniza y perderme en el viento
Quisiera ser Tú y dejar de amar
Quisiera ser ¿Qué Dios mío?
¿Dime que puedo ser para terminar esta condena?
Tan solo dime OH Señor.
POEMA XI
De: POEMAS DEL DOLOR
¿Qué pensaste al dejarme? ¿Acaso tienes miedo
de preguntarme que pensé Yo?.
Decías "Ya no te amé más, todo ha terminado;
No importa si lloras, sufres o mueres".
Mientes dulcemente.
Miente tu boca,
En cada palabra que me dices; puedo oír
El llanto de tu corazón.
Mientes como el árbol en la tarde
que da falsa sombra.
II
¿Qué sentiste al oirme en la noche aquél
Que se detuvo el tiempo?
Todo lo que dijimos alguna mañana
que despertamos juntos, se marchó en segundos.
Todo lo que quisimos cayó herido
como un soldado en batalla.
Deja el ser Tú y Yo dejo de ser yo,
Y seamos ambos.
Seamos dos que no se sienten lejos;
Aunque no nos podamos ver, nuestras miradas
Se cruzan en la aurora. En cada recuerdo,
En cada silencio y en cada saludo de las estrellas.
III
Nada es sencillo como respirar tu aroma,
Mi boca anhela tus besos; y
Así intentes no amarme, no podrás olvidarme;
Porque mi corazón vive en tu pecho,
Porque el aire que respiras necesita mi nombre.
Deja que nuestros pensamientos caminen
Libremente;
Y si por alguna razón me extrañas,
Búscame en tu tristeza, Búscame en tus lágrimas;
Y en tu almohada. Cada mañana al despertar,
Cada noche al no poder dormir,
Mi brazos siempre estarán contigo,
Mi pecho estará esperando tu frente.
IV
¿Qué pediste a tu Dios al marcharte;
Desafiaste su voluntad de amarte eternamente?
Aquella agonía de Cristo me recuerda,
A este dolor que siento.
Será un día cualquiera que pronuncie tu nombre;
Y a viva voz preguntaré:
¿Dónde estás Amada Mía que te llamo y;
No me respondes?.
Y al no saber nada de ti
Me iré tan lejos como el viento;
Te olvidaré sin olvidarte;
Y no dejaré de AMARTE.
*****
¿Qué pensaste al dejarme? ¿Acaso tienes miedo
de preguntarme que pensé Yo?.
Decías "Ya no te amé más, todo ha terminado;
No importa si lloras, sufres o mueres".
Mientes dulcemente.
Miente tu boca,
En cada palabra que me dices; puedo oír
El llanto de tu corazón.
Mientes como el árbol en la tarde
que da falsa sombra.
II
¿Qué sentiste al oirme en la noche aquél
Que se detuvo el tiempo?
Todo lo que dijimos alguna mañana
que despertamos juntos, se marchó en segundos.
Todo lo que quisimos cayó herido
como un soldado en batalla.
Deja el ser Tú y Yo dejo de ser yo,
Y seamos ambos.
Seamos dos que no se sienten lejos;
Aunque no nos podamos ver, nuestras miradas
Se cruzan en la aurora. En cada recuerdo,
En cada silencio y en cada saludo de las estrellas.
III
Nada es sencillo como respirar tu aroma,
Mi boca anhela tus besos; y
Así intentes no amarme, no podrás olvidarme;
Porque mi corazón vive en tu pecho,
Porque el aire que respiras necesita mi nombre.
Deja que nuestros pensamientos caminen
Libremente;
Y si por alguna razón me extrañas,
Búscame en tu tristeza, Búscame en tus lágrimas;
Y en tu almohada. Cada mañana al despertar,
Cada noche al no poder dormir,
Mi brazos siempre estarán contigo,
Mi pecho estará esperando tu frente.
IV
¿Qué pediste a tu Dios al marcharte;
Desafiaste su voluntad de amarte eternamente?
Aquella agonía de Cristo me recuerda,
A este dolor que siento.
Será un día cualquiera que pronuncie tu nombre;
Y a viva voz preguntaré:
¿Dónde estás Amada Mía que te llamo y;
No me respondes?.
Y al no saber nada de ti
Me iré tan lejos como el viento;
Te olvidaré sin olvidarte;
Y no dejaré de AMARTE.
*****
2 de agosto de 2010
MELODÍAS DEL FUNERAL
Ha Muerto tu voz, con él mi nombre,
Ha muerto tu mirada y se llevó mi sonrisa,
Murió también tu larga velada;
Y con ella nuestro silencio.
Ha muerto las mil y una noche de desvelo,
Esa odisea nocturna en mi alcoba,
Pensándome Amada Mía. Ha muerto.
Han muertos tus ojos y con eso maté
tus sueños y enterré tus ilusiones.
Ha muerto la sirena que dibujaba para tí;
Se ahogó en la lluvia. Ha muerto la noche.
Ha muerto el poeta sin nombre,
Sus versos ya no existen en tus
Delicadas manos. Ha muerto.
Ha muerto todo y ha muerto la nada,
Han muerto tus tardes silentes y;
Tus mañanas tranquilas, se ha ido
Como mi voz que persigue tu alma.
Ha muerto el silencio y sigue siendo
Silencio. Ha muerto el suspiro,
Y no queda nada, más que mi llanto.
Ha muerto todo amor mío;
pero tu boca aún agoniza;
Y todavía, calladamente
Dice esa palabra que mi corazón
Espera.
Ha muerto mi poema y mi canto,
Pero tu corazón se resiste
A dejar este Mundo.
Ha muerto tu mirada y se llevó mi sonrisa,
Murió también tu larga velada;
Y con ella nuestro silencio.
Ha muerto las mil y una noche de desvelo,
Esa odisea nocturna en mi alcoba,
Pensándome Amada Mía. Ha muerto.
Han muertos tus ojos y con eso maté
tus sueños y enterré tus ilusiones.
Ha muerto la sirena que dibujaba para tí;
Se ahogó en la lluvia. Ha muerto la noche.
Ha muerto el poeta sin nombre,
Sus versos ya no existen en tus
Delicadas manos. Ha muerto.
Ha muerto todo y ha muerto la nada,
Han muerto tus tardes silentes y;
Tus mañanas tranquilas, se ha ido
Como mi voz que persigue tu alma.
Ha muerto el silencio y sigue siendo
Silencio. Ha muerto el suspiro,
Y no queda nada, más que mi llanto.
Ha muerto todo amor mío;
pero tu boca aún agoniza;
Y todavía, calladamente
Dice esa palabra que mi corazón
Espera.
Ha muerto mi poema y mi canto,
Pero tu corazón se resiste
A dejar este Mundo.
4 de julio de 2010
BAJO LA MIRADA DE TU SILENCIO
BAJO LA MIRADA DE TU SILENCIO
Dicen por allí que Soy Poeta; pero sólo Soy un miserable cantor callejero.
Que Soy un vil cazador de muchachas, eso también dicen, pero tan sólo
Soy un fiel Bohemio aventurero.
Dicen que soy adicto al sexo, a las mujeres y a las buenas bebidas.
Que por una virgen muero. Todo eso dicen, pero no dicen que
También Soy un soñador y me desvelo.
Dicen mil cosas de mí y no conocen estas manos misericordes.
Que soy un perverso lo acepto, tal vez un "demente" luminoso
Pero no sé de odios porque me aniego.
Dicen que Soy un malvado y al decirlo me aplauden.
Porque en cada paso que doy capto una mirada y una larga sonrisa
Dicen todo eso, pero no dicen que también lloro y tengo pena.
Dicen esto, lo otro, aquello, eso y otras mil bellezas.
Mientras digan más YO me refugio en mi biblioteca
Porque de algo si no me van decir nada
Que soy un obsesivo lector y buen cervecero.
*****
TRILCE
Lima 2007
Dicen por allí que Soy Poeta; pero sólo Soy un miserable cantor callejero.
Que Soy un vil cazador de muchachas, eso también dicen, pero tan sólo
Soy un fiel Bohemio aventurero.
Dicen que soy adicto al sexo, a las mujeres y a las buenas bebidas.
Que por una virgen muero. Todo eso dicen, pero no dicen que
También Soy un soñador y me desvelo.
Dicen mil cosas de mí y no conocen estas manos misericordes.
Que soy un perverso lo acepto, tal vez un "demente" luminoso
Pero no sé de odios porque me aniego.
Dicen que Soy un malvado y al decirlo me aplauden.
Porque en cada paso que doy capto una mirada y una larga sonrisa
Dicen todo eso, pero no dicen que también lloro y tengo pena.
Dicen esto, lo otro, aquello, eso y otras mil bellezas.
Mientras digan más YO me refugio en mi biblioteca
Porque de algo si no me van decir nada
Que soy un obsesivo lector y buen cervecero.
*****
TRILCE
Lima 2007
22 de junio de 2010
7 de junio de 2010
VIENTOS DE ALBORADA

VIENTOS DE LA ALBORADA,
VIENTOS DE ENSUEṄO E ILUSIÓN;
SON VIENTOS QUE EMBRIAGAN EL ALMA Y,
ENDULZAN EL CORAZÓN.
VIENTOS DE LA ALBORADA,
VIENTOS EFÍMEROS Y CON CANDOR;
SON AQUELLOS VIENTOS QUE TOCAN
TU MIRADA Y TE DAN CALOR.
VIENTOS DE LA ALBORADA,
VIENTOS DE VIDA Y NUEVA ILUSIÓN;
SON AQUELLOS VIENTOS DE ESPERANZA
QUE NOS LLENA DE TERNURA Y PASIÓN.
VIENTOS DE ENSUEṄO E ILUSIÓN;
SON VIENTOS QUE EMBRIAGAN EL ALMA Y,
ENDULZAN EL CORAZÓN.
VIENTOS DE LA ALBORADA,
VIENTOS EFÍMEROS Y CON CANDOR;
SON AQUELLOS VIENTOS QUE TOCAN
TU MIRADA Y TE DAN CALOR.
VIENTOS DE LA ALBORADA,
VIENTOS DE VIDA Y NUEVA ILUSIÓN;
SON AQUELLOS VIENTOS DE ESPERANZA
QUE NOS LLENA DE TERNURA Y PASIÓN.
.....
AUTORA: LECHUCITA
http://lechucita48.blogspot.com/
Etiquetas:
Poemas de Lechucita,
Vientos de Alborada.
7 de mayo de 2010
EPÍSTOLA A UNA ALDEANA

"Lo que me ha tocado vivir no debo reprochar; lo que viene a de esperar, no hay forma de renunciar ni renegar"
Javier M. Oncoy
(TRILCE)
"Estimado Amigo, suscríbeme en tus puños y libérame de esta condena; yo no sé ser como usted, no sé escribir una carta, hazlo por mí, describe con tus letras lo que digo o intento decir..."
Con esta frase, un desconocido cambió completamente la dirección de mi vida, ahora no soporto la idea de abrir el ordenador y encontrarme con una secta de mensajes dirigidos supuestamente a un Poeta que es capaz de describir lo que piensan; pero es un error pensar así; la escritura es una arma muy poderosa, capaz de atravesar muros enormes, viajar mundos desconocidos, te hace sentir un hombre libre, te hace soñar y vivir como nunca, sin ella es como un día sin sol; es como un árbol sin sombra, te sientes inútil y desplazable. El ser humano debe hacerlo y no pedir a alguien que lo haga por él, sólo así podrá combatir su batalla interna.
TRILCE
Esta mañana me levante más temprano de lo previsto; el reloj marcaba las 6:27 de la mañana, tuve un sueño terrible; más bien una pesadilla, tomé el control y encendí el televisor, el noticiero matutino anunciaba la muerte de un joven en una aldea lejana; no tomé mucha atención a los detalles y volví a recostarme. Algo en mí no me dejaba en paz, era como una especie de culpa, de resentimiento o sencillamente una nostalgia que despertaba conmigo. Como cada mañana me puse a revisar los mensajes en el e - mail; claro la bandeja de entrada rebalsaba más que nunca; la tempestad de los asuntos me dejaban atónito, fui pasando mensaje por mensaje dando unas ojeaditas nada certeras. Cuando iba cerrar sesión sentí un raro dolor en mi pecho, una sensación extraña y me impidió hacerlo; de pronto veo la pantalla del portátil y leí un título muy singular en el asunto de un mensaje, me llamó poderosamente la atención, seguro que lo hizo alguien que me conoce y sabe que no leo todo los mensaje. - Pensé.
Me quedé pasmado por unos minutos, el contenido del mensaje era aterrador, lo leí una y varias veces y aún no podía comprender realmente la intensidad del asunto; el fondo y la forma; el estilo venía de un iletrado o simplemente alguien quería jugar con mi capacidad interpretativa y deseaba conocer cuál era mi reacción ante la forma garrafal de la gramática suicida que me exponía. Se acercaba la hora de marcharme pero en mi mente se dibujaba aquella imagen ilusoria del mensaje; veía al muchacho en un precipicio dispuesto a saltar; veía a la chica leyendo la carta que tenía que escribirle, veía los padres entregados al dolor, veía el mundo entero en mi contra con ansias de verme morir a garrotes, sentía el odio de sus miradas, sus carcajadas burlonas me hacían pedazos y mi orgullo moría como un insecto consumido por una larva.
- ¿Será una mentira montada por algún compañero? - ¿Celo profesional? - ¿ Un juego de niños? Tomé el celular y llamé a la oficina.
- Aló.
- Joven Javier, qué gusto de escucharlo.
- Señorita Eliza me cancela la conferencia de esta mañana, dígale a Gonzalo que puede reamplazarme y el tema será a su elección, tengo una urgencia, disculpas al público. Adiós.
- Joven pero...
No hubo tiempo de decirle el motivo o no quise hacerlo, los minutos avanzaban a la velocidad de la luz; no podía seguir pensando más, debo actuar. ¿Pero que hacer?. Escribiré la carta del muchacho a su aldeana.
*****
Mi Más ansiada y soñada Aldeana :
*No hubo tiempo para decirte cuánto te amaba y después de esto te seguiré amando; ya no será de la misma forma, con la misma intensidad y con el mismo deseo de gritar al mundo y callarlo en segundos. Te amaré de la forma metafísica, imaginaría e ilusoria; más allá de que exista otra vida donde voy o que tú algún día llegues a saber que siempre quise apagar mi sed con un beso tuyo; siempre, siempre quedará ese deseo de querer y no hacerlo. Si aprendí a vivir es para amarte, aprendí a pasearme en tus jardines ocultando mi imagen es para que no miraras la amargura en mis labios, tratando de confesarte algo que no se podía.
Siempre viviste en mí, habistate en cada rincón de mi aldea, soñaba contigo cada atardecer y despertaba cubierto de una marea de lágrimas porque ya no estarías conmigo al amanecer; y, nuevamente sería la soledad quién charlaría conmigo. No te culpo de nada y seguro que ni sabrás quien soy; pero este amor fiel a su capricho sigue atormentando mi alma y es por eso que emprendo este viaje eterno.
Te amé y viví para amarte, fuiste un sueño que no pude realizar, tu existencia ha sido mi mejor obsequio a lo largo de esta odisea; fuiste el mejor poema que algún poeta pudo escribir, una canción infinita que nadie ha de cantar; y, siempre serás, la melodía que atreviese muros imposibles, y la deidad que no fenece ni con la sombra ni con el verano.
OH. Amada Aldeana, mujer casi irreal, sombra de mi figura, fulgor de mis ojos te dejo hoy sin que tu mirada conozca mi tristeza; sin que tus labios puedan proferir mi nombre. Nada me llevo de ti más que tu noble sonrisa y tu mirada dulce e ingénua; nada me llevo de este mundo más que tus quimeros besos en el otoño y tu suave voz perdido en la brisa. No seré ni poeta ni cantor, esta epístola se perderá en la arena y mis últimos segundos serán eternos como el amor que te profeso; no quedará nada de mí desde este día, mi amor se irá conmigo, morirá conmigo si me lees y no sonríes. No seré un olvido ni mucho menos un recuerdo, tan solo sé que mi voz está por apagarse y lo último que logro pronunciar es tu nombre mi dulce aldeana. Muere conmigo la sombra lejana de tu imagen, aquella risa de niña que golpea mi alma y el silencio de fuego que habitó en mi existencia. Aldeana te Amé para vivir, viví para amarte, fuiste mi mejor sueño, me diste paz en medio de la guerra, de mi guerra interna, me liberaste de mis reprimidas pasiones y me convertiste en un hombre de verdad; tan solo con existir, perdóname por amarte así; pero solo así te pude amar, y así muero hoy en silencio como la forma que te amé. Gracias mi bella aldeana.
Con Infinito Amor.
Jhamys*
Hice todo lo posible para llegar a aquella aldeana que aún no conozco; pero en este momento me devasta el sentimiento de culpa; si tan sólo pude investigar profundamente, otra hubiera sido la historia; no sé quién soy en este momento, las botellas de Bacardí lucen vacías como las calles de Puerto Rico en Viernes Santo; he bebido despiadadamente, he castigado mis entrañas de una forma cruel, estoy ebrio, veo el mar desde aquí agigantarse, veo el palacio de Santa Catalina, las pasivas aguas de Laguna Grande, la gente caminando por el Paseo de la Princesa y siento la piel mojada, veo los niños jugando en las playas de Isla Verde, todo esa belleza caribeña se dibuja en mi mente como una especie de sombra. Veo a Jhamys en el puente dispuesto a todo y la impontecia de no poder hacer nada; veo a la afable aldeana sonriendo como lo expresa su amante perdido que no conoce. ¿Por qué el mundo es injusto? ¿Por que el amor es tan perverso a veces o siempre? ¿Por qué los sueños quedan marchitos? ¿Por qué un muchacho que ama se va quitar la vida porque la amada no le corresponde? Miles de preguntas rebalsan en mi cabeza y no hallo respuesta alguna y solamente intento ponerme de pie y caminar sin rumbo.
Es así que escribí la carta de Jhamys a su aldeana, muchas veces el silencio es una daga que es empuñada por una mano invisible y te da en el mismo corazón; y ya no hay tiempo para expresar todo lo que tenías que decir.
San Juan - Puerto Rico 2010
JAVIER M. ONCOY
TRILCE
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