2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"

21 de mayo de 2026

DESVELOS EN EL SILENCIO: La Soledad y sus horas.

 "Mi mayor defensa siempre será la poesía, ahi puedo amar sin límites..."



*****

A veces amar a alguien

es parecerse a una casa bajo tormenta:

todo cruje, todo tiembla,

y aun así uno permanece de pie

esperando que el viento comprenda

que también duele.


Tú no sabes lo triste que es

tener que defender el corazón

cada vez que la persona que amas se enfada.

Porque hay discusiones

que no buscan entender,

solo encontrar un culpable

para dejarlo sangrando en la mitad de la noche y el silencio.


Y siempre busco mi nombre

cómo el hombre que intenta,

el que escribe poemas cuando ya no sabe hablar,

el que recoge con las manos rotas

las partículas de una confianza

que jamás termina de nacer

 el hombre que se equivoca,

 el que juega al poeta y llora

porque no soy un mecanismo perfecto,

ni una máquina diseñada para aprenderlo todo

sin cansarse jamás.


Soy humano.

Tengo miedo.

Tengo heridas.

Tengo días malos

donde también necesito que alguien me abrace

en lugar de interrogarme como si amar fuera un crimen.


Pero para el mundo y sus sombras

parece más fácil dudar de mí

que mirar todo lo que he hecho

es un vacío sin vida. Nada.

Cada amenaza de despedida 

cae dentro de mí

como una puerta cerrándose en un hospital vacío. 

Y quizás tú no lo notes,

pero uno es mortal y sangra 

de vivir sintiéndose provisional

en la vida de quien ama.


Lo más inexplicable 

es que sigo escribiéndote.

Sigo dejando pedazos de mi alma

en palabras que tal vez ya no lees,

como quien arroja cartas al mar

sabiendo que ninguna regresará.


Porque soy poeta,

y un poeta no deja de escribir

aunque el amor se vuelva un cuarto frío

donde nadie escucha.

A veces pienso callar 

No porque deje de amarte,

sino porque tal vez mi ausencia

pueda darte la paz

que mi presencia nunca consiguió regalarte.


Tal vez allá afuera exista alguien

más parecido a tus expectativas,

más inmune al error,

más fácil de perdonar.

Y yo…

yo solo soy este hombre cansado

que amó con toda la fuerza que tuvo,

aunque nunca pareciera suficiente.

Quizás el amor más triste

no es aquel que termina,

sino aquel donde uno empieza lentamente

a desaparecer

intentando ser amado.

Porque nadie debería sentirse invisible

mientras entrega el alma.

Y aun así,

hay corazones que aman tanto,

que aprenden a romperse en silencio

para no incomodar a quien aman.


Autor:


Trilce Aldeano


Lima 202605200030


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