A Nicole, desde el lugar donde aún te recuerdo
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No llevas mi sangre,
pero hay nombres que no necesitan sangre
para quedarse a vivir en el corazón.
El tuyo, Nicole,
llegó a mi vida despacio
y dejó una luz que todavía no se apaga.
Te quise con esa ternura
con que se quiere lo que uno siente suyo,
aunque la vida no haya escrito mi apellido en tu historia.
Y alguna vez soñé enseñarte el mundo:
a mirar las estrellas sin pedirles respuestas,
a perderte en los libros,
a distinguir la tristeza de la nostalgia,
a levantarte cuando la vida
te dijera que no puedes.
Soñé tantas cosas para ti…
Que un día aprenderías
que nadie debe apagar tus sueños,
que la bondad no es debilidad,
que hay heridas que se curan con tiempo
y otras que solamente se aprenden a llevar.
Quise estar allí,
en tus primeros triunfos,
en tus preguntas,
en esos pequeños días
que algún día recordarías sin saber
que alguien, desde lejos,
los había esperado también.
Pero la vida tiene caminos
que no preguntan a quién dejan atrás.
Y aquí estoy,
con esta tristeza serena
de quien no reclama,
de quien no culpa,
de quien solamente quisiera saber
cómo están tus ojos,
si todavía ríes con la misma alegría,
si la vida ha sido buena contigo,
si tus sueños encontraron una puerta.
No sé si algún día sabrás
cuánto te quise.
Tal vez nunca conozcas
las veces que pensé en ti en silencio,
ni las palabras que me guardé
para no convertir la distancia en una herida.
Y aunque quizá ya no tenga un lugar
en las páginas de tu vida,
yo deseo que el futuro te encuentre de pie,
con el corazón limpio,
con las manos llenas de sueños
y el mundo abierto delante de ti.
Que seas feliz, Nicole.
Mucho más feliz de lo que yo pueda imaginar.
Y si alguna noche,
cuando seas grande,
el viento te trae una memoria sin nombre,
una extraña sensación de cariño,
una voz perdida entre los años,
quizá sea este corazón
que alguna vez te quiso como a una hija
y que, aunque ya no camine a tu lado,
todavía pronuncia tu nombre
con la misma ternura.
Porque hay personas
que no se quedan en nuestra vida,
pero se quedan en nosotros.
Y tú, Nicole,
aunque el tiempo cambie los caminos,
aunque la distancia borre nuestras huellas,
aunque un día mi nombre ya no signifique nada para ti,
seguirás siendo parte de esa pequeña eternidad
que uno guarda en el corazón
sin pedirle permiso al olvido.
AUTOR:
TRILCE ALDEANO
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Lima 202608251752
1 comentario:
Qué hermoso poema.
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