2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"

30 de mayo de 2013

LOS CAMINOS DE LA PASIÓN*

"Nada más menos peligroso que disfrutar la muerte en medio de la copa en una noche de lluvia"
TRILCE



http://trilcenet.blogspot.com/


*****


La poesía me ha llevado a los lugares más diáfanos, sombríos y hasta inhóspitos, me he cubierto de la pasión del arte, de tal forma que sino enciendo la antorcha de las palabras y expresar lo que vive en lo más profundo de mi ser, me sumerjo en la nieve y me vuelvo débil, vulnerable y estúpido. El hombre en su sentido común busca de mil formas la libertad, de sentirse libre, de volar y soñar, en mi opinión, la lectura es una forma de vivir y soñar, ser libre; escribir una forma única de existir.


...

Vasta y diversa como su geografía, igualmente que su historia, rica, intensa y compleja, la poesía de Latinoamérica representa uno de los momentos más altos de la literatura contemporánea. La variedad de voces que integran el conjunto de la poesía iberoamericana, en sus vertientes principales: Creaciones en lenguas española y portuguesa, da cuenta no solo de la vitalidad del espíritu en nuestro continente sino el alcance, de la amplitud del registro que el lenguaje consignó entre nosotros desde los inicios del siglo XX.

  El inicio de la tradición de la gran poesía latinoamericana data de finales del siglo pasado nace, con el vate nicaragüense Rubén Darío, el poeta de una extraordinaria imaginación. Darío es el libertador, el padre de la patria poética hispanoamericana. Junto con él, los cubanos José Martí y Julián de Casal, el argentino Leopoldo Lugones, el uruguayo, Herrera y Reising, los mexicanos, compatriotas suyos, Díaz Mirón y Manuel Gutierrez Nájera, y el colombiano José Asunción Silva, por citar solo algunos principales, son  considerados los renovadores de la literatura en nuestro idioma. A lo que se denominó los modernistas.
...

El Modernismo modificó profundamente el arte y la literatura, Oswald de Andrade, definió a la tentativa modernista como “El devoramiento antropofágico de la cultura occidental”. En realidad lo que se denominaba modernismo nuevo se equipara más bien con los movimientos estéticos de vanguardia en Latinoamérica., y el gran iniciador de la vanguardia en los países de lengua española es el poeta Vicente Huidobro, él es, el poeta de la modernidad latinoamericana, como símbolo del grado de desarrollo. Huidobro desarrolló la  herencia de Darío y de los modernistas, y le dio a la lengua una velocidad y una transparencia que no conocía. Acróbata del lenguaje, sus poemas dan a veces la impresión de ser artefactos concebidos para desafiar a la gravedad, mecanismos hechos para volar y lanzar destellantes mensajes desde el aire, en síntesis, la poesía del chileno contiene páginas de una inventiva y una diafanidad insuperables (...)

...
Moderno en el otro sentido, el de ser agudamente consciente de los males propios y los del siglo, tenso, doloroso, desgarrado, social y profundo, es el de mi compatriota, el poeta cholo, César Vallejo Mendoza., quien ha dejado una obra de una potencia expresiva tal que altera profundamente la dimensión comunicativa del lenguaje, dotándolo de una intensidad raramente alcanzada (salvo yo). Leer los poemas de Vallejo, escritos en los años  veinte y treinta del siglo XX, es enfrentarnos a una experiencia límite. Todo lo verdaderamente humano está allí: el amor, la ternura, la pesadumbre, la desesperación y la esperanza. Vallejo alcanzó el panorama más espléndido de la poesía castellana y los niveles superlativos del lenguaje y estilo propios, el brillo de su obra encendió París con su toque y expresión vanguardista hasta culminar en el estallido de la guerra civil española, su amor por la madre patria que caía ‘’desde arriba’”, hizo que su protesta se convirtiera en símbolo hasta que vida se apagó un "viernes santo", tal como lo predijo en su versos.

Entre otros en Argentina los discípulos de Lugones asumían la vanguardia. El erudito, obsesivo y nostálgico, Jorge Luis Borges y Oliverio Girondo, influidos por el cine, le infundían otros ritmos a la lengua. Borges fue un extraordinario geómetra, un frecuentador privilegiado de bibliotecas, laberintos, ficciones y espejos. La perfección formal de su poesía hace olvidar muchas veces la vivacidad del humanismo; nunca antes de Borges se había dado en nuestra literatura esa conjunción deslumbrante, hecha de inteligencia, sensibilidad, fervor, ironía y saber. Oliverio  Girondo, por su parte, fue un iconoclasta. Con él, la extravagancia  y el humor negro toman carta de naturalización en nuestra poesía. Sus poemas son bastante más que meros juegos de palabras e imágenes o absurdos juegos de ideas. Girondo; irreverente, arbitrario, inductor de la insurrección y del cambio, ríe, y ríe con ganas, pero su risa  no es una burla, sino una celebración que nos dice o nos expresa que el mundo es grande y bueno; y que, pese a todo, es digno de vivirse, de disfrutarse y cantarse.


Uno de los momentos más sutiles y arduos de la poesía es  la obra del cubano José Lezama Lima, que se dedicó a escribir una obra extremadamente densa, hecha de relaciones refinadísimas en que las asociaciones entre las imágenes y las palabras que las designan adquieren sentidos inesperados, inéditos. Lezama Lima fue un alto cabalista del lenguaje. Su obra compleja, polifónica, erudita, constituye un desafío para cualquier lector y os invito, invoco y me obligo  a decir que se pongan leer.



Para finalizar, no puedo dejar de nombrar al gran Octavio Paz, su poesía brilla con una claridad y una penetración hijas de las mas atenta lucidez. Los poemas de Paz son como las llamas de una hoguera vuelta el perfil de un afilado pensamiento. Poeta de la vivacidad, del instante privilegiado, discípulo del Surrealismo, cosmopolita, rica en invención y propuestas, de alcances universales, con una identidad vinculada al poeta Javier Sologuren; quién asume la nostalgia como la bebida, dueño  de una temperada maestría. Sologuren rememoró, en sus versos sutiles y precisos, la contemplación de la belleza y la certidumbre de que el deterioro, el  OLVIDO y la MUERTE, al final carecen de poder frente a la palabra poética.



La lista es enorme, el único consuelo que me queda, mi queridos amigos, es nombrarlos y ustedes buenos lectores se animen  a buscar sus obras  y los lean, ampliando así su conocimiento de una las aventuras más imaginativos y apasionados del universo.

Se preguntarán:  ¿Por qué es importante la poesía? ¿Qué nos dice? ¿De qué se trata?, todas estas preguntas me lleva a un recuerdo lejano, a alguien que en medio del vino y el éxtasis de la locura, y osadía, ebria por los olores de la naturaleza y con una sonrisa vulnerable, ante mi deseo sumado de su atrevida y sugestiva opinión, me  afirmó que la poesía era solo un maquillaje de la realidad.

Los buenos poemas son obras en que el lenguaje es emplea de una manera distinta de la que utilizamos usualmente, obras en que la tensión, la belleza, la intensidad de las palabras estimulan en nosotros la percepción de aspectos de la realidad de los que no éramos plenamente conscientes. La poesía, sin embargo, es inexplicable. Es un hecho verbal que involucra a un tiempo la sensibilidad, la emoción y la inteligencia del que recibe. Un acto de comunicación entre el autor y el lector, un diálogo íntimo, personal, irremplazable, único. A un poema lo sentimos, como sentimos la música y el paisaje; y la crítica ayuda entender las circunstancias en que autor compuso determinado poema, cuál fue su intención, en que corriente estilística se sitúa, etcétera. Pero la emoción, la electricidad que surge cuando leemos u oímos un poema no pueden explicarse. Están ahí, simplemente: Ocurren, nos ocurren.


¿Quién no ha escrito alguna vez un poema? ¿Quién, movido por la emoción, no ha deseado expresar con la mayor intensidad el sentido de su experiencia? ¿Qué hace que unas cuantas frases llevados por una cadencia musical sean capaces de transmitirnos lo esencial  de la condición humana? . Yo no pretendo empujaros a la investigación poética profunda pero creo y siento que la lectura contribuirá a enriquecer, con provecho, la sensibilidad y la imaginación de todos que se acerquen a la misma. El poeta enfrenta la difícil realidad cotidiana con optimismo y amor al mismo tiempo que somete su oficio a una reflexión constante. La forma y la materia de la poesía son esenciales de una obra. El poeta busca la vitalidad en la poesía, las etapas creadoras están consagradas en la búsqueda de la “revolución absoluta”, y revelar una obra lúcida y apasionada, exploración de la vida, la soledad, las desventuras y las travesías, la embriaguez de su alma, los sueños y la muerte.

Gracias y muy buenas tardes

*****

TRILCE

*El lector  tiene todo el derecho de titularlo como mejor le parezca


29 de mayo de 2013

LIBERTAD BAJO LA PALABRA

VOCES DE GUERRA




Yo llamé a los demonios para morir en la espada
Invoqué a satán para sofocarme con fuego de su 
                                                        lengua.

El desdichado fue dios Yo vuelo cuán cóndor andino
Me he burlado en la ventolera de la Muerte
Y le he jugado malas pasadas a la locura.
Amáis en el Poeta la ausencia de la alegría
cuantas historias espeluznantes en mis manos de 
                                                        rebelde.

De mis antepasados Incas, tengo los ojos de halcón,
La mente de Sol  y el corazón de 
                                                        guerra.


Siento horror por todos los oficios innobles. “Maestros”,corruptos,
Políticos, congresistas, testiculeros. Sirvientes de la avaricia
Mis manos en la pluma equivale a la mano del Inca en la
                                                        piedra.

¡Qué diáfanos manos! Yo jamás tendré una mano imprecisa.
la rutina es indecorosa  conduce al vacío.

La indigencia me desespera. Los patibularios repelen
como inutilizados: yo, digo entre líneas que canto 
de noche en el lago,bailo en el aquelarre,
en un fuego de arena con niñas y abuelas.

Volveré con las mismas manos, el alma oscura, los ojos furiosos
Tendré mi puñal en la lengua, seré indolente y cruel.
Las mujeres se cuidarán de mis manos
Estaré maldito, bebiendo sueños ajenos
En la playa de la 
                                                         Muerte.

*****

Todos Los Derechos Reservados

 JAVIER MANRIQUE ONCOY

( TRILCE)

23 de mayo de 2013

METAFÍSIkA*

Momentos solo momentos

METAFÍSIkA*


I

El alma de una piedra navega en el mar
de la perfidia,
grita: ¡Libertad! y nadie oye su
silencio.
Una palabra se extravía en el aire
en búsqueda de su etimología,
bajo los escombros de un triste
recuerdo.
Tiempo, Tiempo, Tiempo.

II

Una lágrima llora ante la despedida
de los ojos ajenos,
teme lastimar al rostro pétreo de la
soberbia.
El silencio grita en la voz de un Poeta,
que canta al Dolor, la Soledad, la tristeza y la
agonía.
Muerte, Muerte, Muerte.

III

Una rama no calma su sollozo,
ante una partida inesperada
de su tallo.
La voz desesperada suplica
tan sólo una despedida lejana.
Los marchitos ojos no evitan
nuevamente un lúgubre llanto.
Dolor, Dolor, Dolor.

IV

Un corazón muere lentamente ante
la mirada solidaria de la sangre.
Una voz se queja de Dolor
pero ríe cuando am
anece. 
Una mirada no se va de mi memoria,
se pasea en mis ojos riberos.





V

Un camino llora ante la ausencia
de su caminante nocturno.
Un pájaro canta tristemente
porque sabe que su amado ya no lo oye.
Un Libro denuncia un abandono
miserable de los ojos y las manos.
Una espada grita al guerrero
obligando que regrese pronto.

Un Poema busca desesperado
al Poeta en la tumba para
que firme su despedida.
Una MADRE abraza a su hijo
en el cementerio,
su viaje sin retorno lo llena
de nostalgia a su pecho.
Un adiós que se despide
sin reclamar una despedida.
Adiós, Adiós, Adiós.


*****


TRILCE
 
 

22 de mayo de 2013

LETANÍAS A LA MUERTE


                                             “¿Es la Muerte la paz perfecta del alma quebrada?                                                                                                                  ¿Es el fin de la búsqueda de la belleza perfecta?                                                                                                                         TRILCE JAVIER




I

- La apuesta es una quincena, suficiente para un buen funeral
La brisa de la madrugada golpeaba la “Costa Verde”;
El silencio será mudo testigo hasta arrancar los motores.
(Rentar un autómil bueno y potente sale costoso en Lima)
- Poeta usted adora la Muerte y yo 
La limonada. 

Era Franco, un viejo amigo de Praxis.
Se podía oír el rugido de las olas, el frío era penetrante;
Sin embargo la sangre de todos ardía por las venas por
Tanto alcohol. Desconocía mi nombre.
-  ¡Vamos papitos, ustedes son los campeones!
La loca Yamilé, cómplice leal de una pasada historia
Claro en ese estado me sentí Toreto o Bryan y la furia
Se acercaba cada vez más.
La pista resplandecía de luces como miles
De luciérnagas
Volando;
Tal era el efecto de los cigarros que el humo
Formaba enormes figuras geométricas.

II

- ¡Vamos! ¡Quién es gallina que le levante la mano carajo!
El poder  autoritario casi intimidante de Homero se hizo sentir
En toda la fila.
No miento que tuve miedo, la rabia se apoderó de mi
Claro venía la nostalgia y el dolor
La muerte era solo paso del trago amargo de mi existencia.
- Dos vueltas sin parar.
Todo estaba consumado, mi copiloto fue la misma Yamilé
Dispuesta y confiada que reía ante todo, sus piernas blancas entumecían
De frío pero ella con tanto licor no sentía nada.
No había vuelta atrás, cuando retomé el control de mi mismo
Corría a 100, mi mente empezó dibujar tristes recuerdos
Una de ellas la historia de un gran amigo Ruiz que hace 5 años
Por la misma zona perdió la vida al plantarse en un poste.

III

- ¡Mientras yo corra todos  serán segundos!
La arrogancia de Paul me volvió a la calma y a un nuevo desafío.
Viaje mucho años atrás y recordando esas tertulias literarias
Y por desamores de la vida enfrenté a la muerte en un osado y
Aterrador juego de “ruleta rusa”
Juré no hacerlo nunca más y rompí mi juramento.
- ¿Dos tiros en la misma vuelta? Dije
Todos  me miraron aterrados como con desprecio
Yamilé me abrazó sollozando, me secaba las lágrimas
¿En verdad estaría llorando?
Una pausa de silencio eterno. 

- ¿Qué, nadie? Mi corazón latía a mil
Soy Poeta, soy bohemio – pensé
Recordaba a Rimbaud, a Mallarmé, a Verlaine
A mismo Poe, todo aquellos poetas que también
Lloraron en silencio y enfrentaron a la muerte.
Recordaba a una amiga Boliviana que quería ingresar
A mi círculo PRAXIS y cuando le negué me acusó
De machista y que nuestro círculo era una secta de “idiotas cultos”
Que juegan a ser hombres. 

- Yo me apunto, yo le entro
Homero era el segundo loco de la lista, por lo menos
Éramos dos.
Pasaron 10 minutos las riendas del peligro como aquellos grandes
Poetas Malditos con sangre fría y el corazón en mil
El alma quebrada se reunían en culto a la
Muerte.
Con tertulias de sexo, alcohol y drogas.

- tengo un pucho de marihuana
Claro faltaba Guillermo, pero era necesario el alivio
De una planta. Todos sonrieron.
Pietro beretta de 9mm 84FS de trece disparos, guardado en el baúl por años
La porta de mi licencia no era necesaria.

-  Esta mierda es en serio por la putamare.
Gritó Homero.
Las súplicas de Yamilé no hicieron efecto
Era tan hermosa que sus ojos me hacía retroceder por momentos.
Era la primera vez que besaba a una amiga.
Luego de establecer las reglas nada importantes nos sentamos sobre
El muro que daba hacia la playa.
El azar de la vida le dio el primer tiro a Homero.
Temblaba, lagrimeaba, su puño que apretaba el gatillo tiritaba

- ¿Huevones en serio quieren hacer esta webada?
Quise decir no, era tarde el “trac” del gatillo  me hizo callar.
Mi turno.
¡Mierda!. La muerte es una mierda y la vida también – pensé
Si cuando te mueres solo te lloran tus hijos y tu madre, solo
Ellos te lloran de alma- dije a mí mismo.
Yo no tengo madre ni hijos por la putamare.
Mi susurro fue escuchado por Homero.
- Poeta es verdad, solo la madre te llora de verdad
La mujer, la esposa, la enamorada te llora por cumplir
Y luego se consigue otro, ni por las putas se va quedar sola
Webón.

Todos rieron a carcajadas, yo tenía la sangre ardiendo, cada recuerdo era dolor,
Tal  vez sería la última vez que vería a Yamilé, tal vez puedo renunciar.
Que mierda.
-  ¡Esto es una mierda, si, una mierda!
No me gusta despedirme, en esta máquina, que pronto me llevaría a reunirme con mi Madre
Con Nicol o mi padre que jamás conocí
Escondía entre sus fauces una bala, solo una bala y puede
Ser para mí.
La imagen vaga de mi Madre aparecía como entre sueños
Podía sentir sus lágrimas
pero también sonría porque seguro me esperaba
para abrazarme con el corazón.

- Te toca poeta o vas mariconear.
Mi dedo sudaba, todo mi cuerpo sudaba, mi índice derecho apretaba lentamente

- Poeta Tú fuiste el de la idea y no seas marica
.....
-Mierda….!
No. No era aún mi hora.

*****

JAVIER MANRIQUE ONCOY
(TRILCE)


20 de mayo de 2013

LOS CAMINOS DE LA MUERTE


"Unos viajan para olvidar, otros para contar historias, el silencio es la esencia del olvido. Donde no hay nada que recordar es donde murió el dolor"
TRILCE
 
 
TRILCE.NET


A veces siento que camino
Entre las llamas de la Muerte
No veo a nadie
caminando conmigo.

Me canso de ser el velero
por donde pasan los recuerdos
mares de silencio
lejanía y verdades.

Me canso de beber
miradas y caricias
son vacíos que no cubren
un sueño.

A veces siento que los caminos
conducen a aldeas sin nombre
No busco nada
 La nada viene a cargar mi hombro.

Me canso de las horas
de estas calles por donde
viajó
montado de ilusiones
un hombre de la misma tierra
de donde vengo.

Se cansan mis  ojos
mi sangre que fluye
en el viento del sur
acapara luces en esta  lejanía.
 
Tal vez sea esa muerte
por donde siento que camino
No quiera mi cuerpo
sino los sueños
que ya no tengo.

Se cansan mis manos
de tomar el mundo
por las alas y apretarlo
 en  estas calles, las otras
y las que  llegan
 en mi pensamiento.
 
Calles por donde caminaron
los emperadores y esclavos
los ladrones y los soldados.
 
Soy mi propio emperador
mi propio soldado
esclavo de las palabras
y silencios que roban
aquellos caminos.

París,  Roma, Estambul,
O Huamarín:  ¡Qué importa!
Es la Muerte el imperio eterno
la que gobierna el universo
y, Yo, siento que camino
por esas calles
Esperando el tiempo.


*****
 
Javier Manrique Oncoy
TRILCE
 
Todos Los Derechos Reservados
Ed. ASV-Md-ISBN 00534877 # Spain - 19052013
 
Más Poemas :
 
 
-------------------------------------------------
 
 
 

12 de mayo de 2013

MADRE*






He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros,
porque estánse en su casa. Así, ¡qué gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.

El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el brocado que no brinda la
MADRE,

hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.

*****

CÉSAR VALLEJO


............

Edit. ASV. 

*POEMA XXVIII DE TRILCE

28 de abril de 2013

QUO VADIS


"Yo no creo en el destino, para mi el destino no existe, yo creo en lo inevitable pero no en eso que llaman destino, no puede ser que todo lo que hago es un burdo juego al azar"'.


I
*****

Valeria empezó narrar detalladamente la historia que había vivido una semana antes de llegar a la costa, Andrea la escuchaba atentamente e iba grabando en su memoria cada detalle de la historia.

- Yo conocí al poeta, cené con él y por poco terminamos en la misma cama. Sonrío. Valeria se preguntaba si el destino es tan caprichoso o son las personas que buscan satisfacer sus caprichos y hacen lo que sea para lograrlo.

- Voy contarte algo Vale, algo que leí en alguna página y que me gustó mucho, yo me siento la protagonista, siento como si en cada línea de la historia estoy yo. Valeria tenía en sus manos la nueva revista de literatura que se había publicado el día anterior.

- Hablas sobre el contenido de esta revista?

- Cómo es que te llegó eso en tus manos, tan pronto?

Andrea estaba incrédula pero de todas formas ella empezó narrar la historia. Ordenaron margarita, la uruguaya recibía una llamada. Ya lo llamo, colgó el teléfono y se concentró para escuchar lo que le decía su hermana.

(...)

- No sólo tiene un club de lectoras, sino una hermana muy celosa, que no le deja estar con nadie, dice que alguna chica le lastimó mucho y ella tiene miedo que lo vuelvan hacer. Me enamoré Vale, es un hombre muy culto, interesante, educado, habla con una personalidad y soberbia excitantes, conoce el mundo porque viaja mucho y sabe prácticamente de todo y eso le hace encantador, y le suma muchos puntos, no es guapo pero tiene y posee lo que toda mujer quisiera y no hablo de dinero, su mirada, la seguridad en sí mismo, es espontáneo y sabe tratar a una mujer. Puedes pasarte la noche entera conversando con él sin aburrirte y no dejas de reír un instante, es muy diplomático y con una etiqueta que me encanta.

-Andrea.

- Lo sé, es un arrogante.

Andrea solo había conocido a él por internet hace mucho tiempo pero ahora ella estaba narrando su periplo por Colombia; y, ya se había convertido en poeta y profesora de castellano, ahora se sentía capaz de enfrentarse y demostrar que no sólo era una ilusa y romántica que veía volar los cerdos.

- Hay una chica, se llama Abigail y es muy guapa.

- Valeria estaba ebria y abrazó a su hermana, ambas empezaron cantar.

(...)

- Voy contarte con detalles, él estaba muy nervioso, le prometí que le enviaría mi artículo, y seríamos coautores, me hubiera gustado ser la editora, pero Abigail está en ese papel, así que me conformaré con narrarte esta historia. Andrea empezó.


II

*****

Cuando acepté participar en el congreso como ponente, ella estaba convencida de que yo entendía su mundo, lo cual no una era una verdad absoluta. Mi único interés era llamar su atención, el único motivo que me llevó hasta esa ciudad desconocida y una cultura casi desconocida, era una sensación que yo no aceptaba, una sensación que seguía evolucionando de manera sutil y devastadora.

Yo, estaba confuso en mi nuevo universo, no quería cambiar el momento bajo ningún concepto, aunque me viese empujado por una fuerza desconocida.

- Tengo miedo -  me dijo en cuanto me vio -, pero debo aceptar el momento. Tengo que volver a creer.

-Tienes una gran experiencia de vida. Has aprendido con los grandes maestros, con los mejores amigos…

- En primer lugar, no es exactamente así. ¿Qué significa aprender: acumular conocimiento? ¿O transformarlo en nueva experiencia?

Le sugerí que saliésemos esa noche a cenar y beber alguna copa. Aceptó la cena, pero rechazó la copa.

- Respóndeme -  insistió, mirándome fijamente los ojos.

- ¿Aprender es colocar las cosas en la biblioteca o deshacerse de todo lo que no sirve y seguir el camino más sencillo?

Allí estaban los libros que tanto me había costado comprar, leer, subrayar. Allí estaba mi personalidad, mi formación, mis verdaderos maestros.

- ¿Cuántos libros tienes? Más de mil, me imagino. Y, sin embargo, la mayoría de ellos no los vas abrir nunca más. Guardas todo esto porque ya los leíste no crees.

-¿No creo?

….

El que cree en los libros leerá y va descubrir un mundo diferente, a medida que descubre, puede completar los espacios en blanco que dejaron los escritores a propósito, para provocar la imaginación del lector. Y, cuando completas esos espacios, empiezas a creer en tu propia capacidad.

- ¿A cuanta gente le gustaría leer los libros que tienes aquí pero no tienen dinero para comprarlos? Mientras tanto, tú te quedas con esta energía estancada, para impresionar a los amigos que te visitan. O porque no crees que hayas aprendido nada con ellos y vas tener que consultarlos de nuevo. Esto ya es un desafío inmortal – Pensé.

Creí que ella estaba siendo muy dura conmigo. Y eso realmente me fascinaba.

- ¿Crees que no necesito esta biblioteca?

- Creo que tienes que leer, pero no tienes que guardar todo esto. ¿Sería mucho pedir que salgamos ahora, antes de ir al restaurante, repartiésemos la mayoría de ellos entre la gente que nos crucemos en el camino?

- No caben en mi auto, además no llegaríamos a tiempo para cenar. Además, has venido aquí porque te sientes insegura de algo, y no para decirme lo que tengo que hacer con mis libros. Sin ellos me sentiría desnudo, vacío e incompleto.

- Ignorante, quieres decir.

- Inculto, si buscas la palabra correcta.

- Entonces, tu cultura no está en tu corazón, sino en tu biblioteca. Me sentenció.

Ya era suficiente. Cogí el teléfono, reservé la mesa, dije que llegaría al cabo de media hora. Andrea quería huir del asunto que la había llevado: su profunda inseguridad le hacía ponerse a la defensiva, en vez de mirarse a sí misma. Necesitaba un hombre a su lado, y     -- ¿Quién sabe?- si no me estaba tanteando para ver hasta dónde podía llegar YO, usando esos artificios femeninos para descubrir que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella.

Cada vez que estaba con ella, mi existencia parecía justificada. ¿Era eso lo que ella quería oír? Pues bien, hablaría con ella durante la cena. Podría hacer cualquier cosa, incluso olvidarme de la mujer de la que estaba enamorado ahora y que estaba muy lejos, pero, por supuesto, no iba repartir mis libros nunca.

Volvimos al tema del congreso en el taxi, aunque en aquel momento yo estaba dispuesto a decir lo que nunca le había dicho: hablar de amor, un tema que para mí era mucho más complicado que hermenéutica, socialismo, filosofía oriental, pintura, arte, música, tradiciones africanas, etc., etc.

- No tienes que preocuparte –  le dije, sintiendo ganas de cogerle la mano -. Todo irá bien. Puedes hablar de poesía, de cómo influye las costumbres de un pueblo en la literatura actual, habla de cosas que tú sabes.

- Si lo hago, nunca descubriré lo que no sé. Cuando esté allí, tengo que dejar que mi mente esté callada, y que mi corazón empiece a hablar. Pero es la primera vez que lo hago, y tengo miedo.

- ¿Te gustaría que fuese contigo?

Ella aceptó al momento. Llegamos al restaurante, pedimos vino y empezamos beber. Yo, porque necesitaba coraje para decir lo que pensaba que estaba sintiendo, aunque me pareciese absurdo amar a alguien a quien no conocía bien. Ella, porque tenía miedo de decir lo que no sabía.

A la segunda copa, me di cuenta de que sus nervios estaban a flor de piel. Intenté coger su mano, pero ella la retiro delicadamente.

- No puedo tener miedo.

- Claro que puedes, Andrea. Muchas veces siento miedo. Y aun así, cuando es necesario, sigo adelante y me enfrento a todo.

Noté que mis nervios también estaban a flor de piel. Llené nuestras copas de nuevo; la mesera venía a cada momento a preguntar por la comida, y yo le decía que ya elegiríamos más tarde.

Hablaba compulsivamente sobre cualquier tema que me viniera a la cabeza. Andrea escuchaba con educación, pero parecía estar lejos, en un universo oscuro, lleno de fantasmas. En un determinado momento me habló de nuevo de su amiga uruguaya, que me ‘’conocía’’ por ella, que era fiel seguidora de mi diario y lectora empedernida de mi blog, que su estudio estaba repleta de recortes de periódicos de las columnas que escribía y las paredes cubiertos de poemas y muchos discos grabados de mis discursos. El vino se quedó sumergido en mi garganta, frente a mí, estaba Alejandra, la muchacha aprendiz de poeta que soportaba todos mis ‘’insultos’’ en alguna fenecida página. Dedícate hacer otra cosa, como aprender hacer pan y no ande pensando que los cerdos tienen alas y el romanticismo va solucionar tu decaído intelecto, y no pretenda que le llame poesía a las triviales notas garabatosas y guturales, y dulzainas que escribes. Me lo hizo recordar con sus puntos y comas.

- ¿Aún piensas que el amor es el arma que vuelve estúpido al ser humano? No podría creer que el destino podría jugar conmigo de esa manera, estaba bebiendo vino con la muchacha que hace seis años atrás me había escrito desde su natal Buenos Aires, un poema diciendo que ‘’así sea en 10 años podré brindar contigo’’ .

-  Salud poeta.

-  Salud Minerva.

-  ¿Alguien te ha enseñado amar alguna vez? – Fue su pregunta del momento.

¿Acaso estaba leyendo mis pensamientos? Yo quise preguntarle lo mismo, quería saber si su auto-promesa poética:  ‘’Mi corazón es tuyo’’ , ‘’mi corazón te pertenece, solo me quedaré con él cuando me vea en tus ojos oh poeta’’, ‘’mi corazón son mis versos que tú miras con desprecio, yo no soy elegante con las palabras como tú con tu pluma’’- ‘’yo no espero el tiempo, no miro el reloj, yo espero tus ojos y tus manos tocándome el pelo/ Oh poeta que escondes tu tristeza en tu coraza de madera, tu arrogancia es visible pero tu alma es noble."

Sus ojos brillaban, no sé si de alegría o porque estaba llorando en silencio y tenía miedo de hacer brotar sus lágrimas.

- En tu blog he visto pasajes muy hermosos, sin dejar esa tristeza y la soledad que te caracteriza, no dejas de ser misterioso, místico y muy humano. ¿Pero le escribes a alguien muy especial? Lo digo porque la mayoría de poemas son como una cadena, son como a un amor muy lejano, un amor no correspondido, hay mucho dolor y soledad. ¿Aprendiste amar? Aprendiste: Crees, dudas, por lo tanto amas.

-Andrea…

Vacilé, pero conseguí distraer su ataque, aunque mi intención era decir algo diferente.

- Tal vez sea hora de pedir la comida ¿Me ayudas elegir por favor?

Me di cuenta que todavía no estaba preparado para hablar de cosas que perturban mi mundo. Llamé a la mesera, le mandé traer la entrada, otra entrada, plato principal, postre, otro postre, y otra botella de vino. Cuanto más tiempo, mejor.

- Estás raro. ¿Es por mi comentario sobre tus libros? O ¿Porqué te pregunté sobre el tema del amor?. Sobre tus libros, puedes hacer lo que quieras, no estoy aquí para cambiar tu mundo.

Yo había pensado en esa historia de cambiar el mundo unos segundos antes.

- Andrea, siempre me dices… mejor, tengo que decirte algo que sucedió en estas últimas 24 horas, desde que te vi ayer en la apertura del congreso. Hablando de libros y otras cosas, cosas que se acumulan y que ocupan espacio. Tal vez tengas razón. Hay algo que deseo darte desde que te escuché hablando de temas sociales en el auditorio. Se hace cada vez más pesado en mi corazón.

- No sé a qué te refieres.

- Claro que lo sabes. Hablo de algo que estoy descubriendo ahora y haciendo todo lo posible para destruirlo antes que se manifieste. Me gustaría que lo recibieses; es lo poco que tengo de mi mismo, pero que no poseo. No es exclusivamente tuyo, porque hay alguien en mi vida, pero me haría feliz si lo aceptases, de todos modos. Cómo dice el poeta Gibran: ‘’Es bueno dar cuando alguien pide, pero es mejor todavía poder dárselo todo al que nada pidió’’. Si no digo todo lo que estoy sintiendo esta noche, seguiré siendo aquél que simplemente es testigo de lo que pasa, no seré el que vive.

Respiré hondo: el vino me había ayudado liberarme. Ella apuró la copa y yo hice lo mismo. La mesera apareció con los platos, haciendo comentarios respecto a la comida. Nosotros dos manteníamos los ojos fijos el uno al otro, como nunca me sentía intimidado, el silencio era aterrador. Yo la imaginaba levantándose de la mesa, hablando de un supuesto novio, o dándome su gratitud pero que más le preocupaba su presentación del día siguiente. y se tenía que ir.

- ¿Hay algo que se pueda guardar? Todo lo que poseemos un día será dado. Los árboles dan su fruto para seguir viviendo, pues guardando es poner fin a sus existencias.

Su voz, aunque baja y un poco pausada por culpa del vino, lo calaba todo a nuestro alrededor, decía muchas cosas sin sonreír. Me parecía estar hablando con una esfinge.

 -Es del mismo poeta que acabas de citar; aprendí muchas cosas, no lo tengo sus libros en el que lo escribió; sus palabras los guardé en mi corazón.

Bebió un poco más. Yo hice lo mismo. Ahora creí inoportuno preguntarle si lo había aceptado o no. Me sentía mejor así.

- Cenemos y degustemos la comida, déjame presumir pero la comida peruana es la mejor del mundo. Ella sonrío.

Hablamos de libros, de biblioteca, de poetas, hablando compulsivamente, arrepentido de haber pedido tantos platos; era yo el que deseaba salir corriendo, porque no sabía cómo seguir llevando la conversación, y porque no era mi estilo aburrir a una mujer, pero me sentía profundamente derrotado.

Al final, me hizo prometer que iría a conocer su casa, donde vivía con su madre, su hermana y un perro, y aquello fue para mí una señal. Ella quería volver a verme, había aceptado lo que yo inconscientemente soñaba con ofrecerle desde el momento que la vi hablando en el auditorio municipal.

- ¿Quieres decirme algo más? Fue su pregunta final antes que abordáramos el taxi rumbo al hotel donde estaba hospedada. En ese momento entraba la llamada de Abigail.

- Es ella. Es tu novia, la peruana que tiene enloquecido, no me llames.

No tuve tiempo de decirle lo que quería decirle, el taxi desapareció raudamente antes mis ojos atónitos, pero ella estaba ebria y eso me tenía preocupado. Decidí seguirla, al llegar al hotel y preguntar por ella, recibí como respuesta que no quería ver a nadie.

- Me voy. No estaré mañana en el auditorio, te deseo suerte y no tengas miedo. Fue mi mensaje de voz. Minerva logró levantar el auricular y me contestó. No puedes hacer eso, es un gran día y sin ti sólo será uno más. Me sentí aliviado pero dentro de mí había algo que me decía que tenía que despedirme y no seguir con esa sensación que me atravesaba todo el cuerpo.

- ¿Adónde pensabas irte? Me comentaste que al Perú no tenías ganas de volver.

- Me voy Canadá.

Una larga pausa de silencio que me mantenía inquieto, pude sentir su tristeza y su desacuerdo.

-¿Por qué no me lo dijiste desde el principio que te marchabas? Tenías que hacer todo este ritual de… para largarte.

- Debo irme Andrea.

- Te vas porque tienes miedo, porque no quieres decirme lo que deseo escuchar.

Era casi las 3 de la madrugada, veía mis libros volando por la costa, Abigail seguía insistiendo con su llamada, necesitaba estar solo, concentrarme, la decisión de mi viaje a Montreal estaba hecha, colgué el teléfono sin decir una palabra y empecé caminar por el asfalto y no precisamente al hotel donde me estaban esperando mis colegas.


III

La imaginación lleva a la abstracción, la abstracción, a la creatividad, la creatividad al arte y el arte a la imaginación.

*****

TRILCE

2013-Ed.ASV-Co. AFR. PC.
Todos Los Derechos Reservados