2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"

15 de julio de 2012

TRAVESÍAS INMORTALES

SIETE HORAS DE INVIERNO


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Después de perder categóricamente una partida de ajedrez con una muchacha de 16 años en la mismísima plaza de Lima, decidí ir a buscar a mi amiga, ella vivía lejos del centro, así que con tanto frío que azota la Capital, podría congelarme antes de llegar a su casa. Era la primera vez que llegaría sorpresivamente, además las aguas ya estaban más calmadas luego de una semana nublosa y confusa. La ciudad parecía un escena de aquellas películas de suspenso, con actores mesiduchos y algunas extras tratando de esconder sus instintos clandestinos. Traspasé literalmente varios distritos hasta llegar a San Borja, mi pensamiento desvanecía como una hoja en el invierno, antes de decidir mi visita tenía más de cinco hojas para exponer mis razones meritorias el por qué acepté ser codirector de su grupo "filarmónico". Ya a unas cuadras para llegar a la casa enjardinada por los dos lados acepté con certeza que no había absolutamente nada que decir, las ranuras de mi pensamiento expedían cortinas de niebla y mi garganta exigía urgentemente un litro de líquido vital o en su virtud, una jarra de cerveza bien fría.

- ¡Alfonso pero que sopresa tan linda!

Nos confundimos en un largo abrazo hasta que fuimos interrumpidos por Doña Lorena.

- ¿Hijo pero qué haces allí pase a la casa?
- ¿Qué manera es esa hija por qué no le hiciste pasar a Alfonsito?
- Qué pena Joven...

Acepté la cordial invitación de la señora Lorena luego de discutir una serie de requisitos con mi pensamiento, en los cuales incluía no quedarme más de una hora.

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Pasamos largo rato en la habitación de huéspedes conversando cualquier cosa, recordamos nuestra infancia en el arroyo, cuando intenté ahogar el gato en la ría, reímos por todo y cuando abrimos la ventana era de noche, seguro como las once o un poco más. Gabriela siempre acostumbraba tomar mucho café por las noches, especialmente cuando el día siguiente tenía algún examen o lectura.

- Es temprano aún pero puedes llevarte el carro.

La mirada escénica de Gaby me hacía recordar a Katerine cuando nos perdíamos en las calles de Barranco intentando conseguir un bar, era la misma mirada que me hizo viajar muchos veranos atrás; trataba de disimular sus deseos de decir algo, sonreía sin enseñar los dientes hasta que me sorprendió con una frase homicida para esa noche.

- No quiero que te vayas.


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La señora Lorena era una mujer muy educada con méritos de llamarse Dama, su belleza era admirable por todos los jóvenes que la conocían, había pasado como 3 años desde la última que la ví en una fiesta de graduación, aquella noche lucía resplandeciente con un vestido negro hasta las rodillas y tacos altos que encajaba perfectamente con su artística silueta. Recuerdo que nos despedimos entre lágrimas porque se iba el gran amigo de su hija -"encajas para ser mi yerno"...Había bebido de más y la sensualidad que expresaba sus movimientos haría entorpecer cualquier pensamiento límpido.
Me atendió como una Madre haría con su hijo recién llegado de un viaje después de años, me abrazó de la misma forma, emocionada con una la misma sonrisa de siempre.

- Mami se nota que tú le has extrañado más que yo.

Siempre fui  muy correcto cuando voy de visita, no trato de incomodar con comentarios fuera de contexto ni muestro sensación de aburrimiento por más que el tema de conversación sea desagradable, en algunos casos trato de mezclarme con idiosincrasias de cada grupo social o familiar.

- Yami hija la puerta.

Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo. Es que la vida es realmente un pañuelo - Pensé.
la figura de Dina, la ex compañera de Monterrico, claro la misma chica que era la obsesión de toda la facultad.

- Lo lograste...

No entendía lo que ella decía pero dudé entre abrazarla o salir corriendo por la cocina, miles de recuerdos, anécdotas impresionantes, noches y noches de historias, aquellas jornadas estundiantiles se dibujaba en mi memoria como un destello.
Sin darnos cuenta nos abrazábamos como nunca ahogándonos en llantos compartidos ante la atónita mirada de la familia Del Solar.

- Pensé que nunca más te volvería ver por Dios este uno de los días más felices de mi vida

- Mira ella es mi hijita María del Carmen

No había duda la niña de unos 4 años había heredado la belleza de su madre, su misma sonrisa y los mismos ojos oceánicos y hasta la misma cabellera dorada.


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Gaby era muy abierta en decir las cosas pero esa noche se notaba su timidez, tenía encendida la lamparita del dormitorio que se filtraba hasta la sala y era fácil de darse cuenta para cualquiera que allí había dos personas, esa hora todos dormían profundamente así que decidí caminar como hormiga sin hacer el ruido más leve.
Cuando iba abrir la puerta principal sentí una mano en mi hombro, el susto fue diabólico que volteé raudamente, mi corazón estaba a mil y sin darme cuenta había encendido la luz. Era Gaby mirándome
asustada, nerviosa y muy apenada aunque después se puso reír como una demente.

- No hay nadie ne casa.


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Dina se había casado con un contador que trabajaba en algún banco pero el matrimonio solo había durado dos años, ella estaba divorciada pero como afirmaba con tanta dulzura, lo mejor que pudo haberle pasado era ser madre y lo único recuerdo hermoso de su ex esposo era la bella María del Carmen.
Quería investigar al fondo y en su totalidad cómo era que Yamilé conocía a Dina o al contrario, en mis labios se ahogaba las preguntas que quería lanzar a quemarropa, la duda y la curiosidad se apoderaba de mi mente hasta que la oportuna intervención de Verónica me hizo retroceder mis intenciones de interrogar.
La noche avanzaba enloquecidamente y recordé a un viejo maestro de escuela que decía que el tiempo es un enemigo que te envidia cuando estás con las personas que quieres. Traté de muchas formas de hacer que la conversación casi familiar fluya el escenario cálido y armonioso pero sin embargo siempre me dirigía a Dina y eso se hacía notar y podría causar  incomodidad en los presentes y sobre todo a Yami que me miraba rodeada de recelo y ternura.

- Alfonso viene un momento por favor


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La tragedia solía rondar todo los inviernos en Lima más aún cuando la neblina cubría las pistas que era más peligrosa por la lluvia, pero nada importaba a los muchachos del círculo para jugar unas horas con la muerte, desiquilibrando sus teorías de existencia y montándose en caballos espinosos, las tertulias libertarias, noches de alcohol, las cacerías sexuales, la adrenalina saliéndose por los poros y toda aquella biografía adornada de lugubridad, la nostalgia por el pasado, de bohemia revolucionaria, de consumidorismo  y la devastación de reglas sociales y la búsqueda de la libertad del alma enaltecía esos encuentros y reencuentros. La vejez o la juventud se lleva en el alma y no en el calendario mentiroso y sandio que nos impone el marchito y nauseabundo sistema en donde supervivimos.
Gaby estaba dentro de esa historia amenazándome con quedarse en el apartamento toda la noche bebiendo tequila sin importar mi opinión, se sentía segura de hacerme embriagar y dejarme dormido con tal de no ir a la "competencia" que podría glorificarme como el más osado intimidador de la muerte o hundirme en el abismo más espeluznante pero en ambas opciones cabía la posibilidad de que quedar como un célebre idiota
de barrio que es solo una figura huidiza con un lenguaje retorcido, tonto, peliculesco, en síntesis un bla bla bla y la hora de jalar del gatillo o por lo menos de asistir a una reunión de esas locuras locas, van salir corriendo detrás de la sombra. En ese grupote no podría estar mi nombre enlodándose con la avaricia figuretista, lexical y teórica, yo vengo de una filosofía de vida muy auténtica a pesar de partir de bases poéticas simbolistas y de vanguardia mi espíritu navega en oceános libertarios y esa libertad es mi palabra, la palabra que sale de mi alma libre, eso soy yo, por lo tanto tenía que cumplir con el pacto demoníaco que había propuesto yo mismo.

- ¿Ven abrázame fuerte si?


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Nunca antes había hecho un viaje tan rápido, cruel, hermoso, triste  e impactante en mi vida como aquella tarde que decidí ir a Bogotá a apagar la hoguera, mejor dicho y en lenguajes más comunes a querer calmar las aguas de invierno. No me importo el precio que tenía que pagar para que me vendieran un boleto faltando unas horas y que gran precio las palabras de bienvenida que me dio una vieja amiga. Pensé en quedarme una semana pero perdería el trabajo que apenas había conseguido con tanto esfuerzo, haciendo un sacrificio mental llegué hasta la calle 93 y no estaba allí la amiga que fui a buscar así me tocó hospedarme así sea una horas en un hotel no tan lujoso pero muy agradable, acogedor y limpio.
Luego de la reunión casi trágica y cómica a la vez caminé ensonambulado por la calle hasta dar con un bar, era urgente y necesario dos dobles de whisky en las rocas o una caja de cerveza bien fría, total daba lo mismo.

Tenía la mente flotando y el alma quebrada, no sentí en que momentos subí al avión, me recuerdo sentado en el asiento que daba a la ventana, mi compañera de viaje me hizo la misma pregunta durante el vuelo hasta llegar a Lima y hasta ahora me sigue preguntando lo mismo.

-¿Amigo te sucede algo?

Y siempre el silencio fue mi respuesta. Al salir de migraciones hacia la sala de espera busqué si alguien vendría por mí a esperarme. Claro que tonto si nadie sabe mi viaje, cuando iba sentarme y ordenar un expreso...

- Hola estabas aquí. ¿Puedo sentarme?

......

- Soy Korina

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JAVIER M. ONCOY
TRILCE

11 comentarios:

Fiorela Vargas Rosales dijo...

Son 7 historias diferentes? muy complicado de entender pero cada una de ellas muy interesante. Saludos

Anónimo dijo...

Interesante------------------!!!!! Tefy

Guadalupe Barrios Verón dijo...

son siete historias distintas? jejeje no entendi mucho pero me parece muy interesante....SALUDOS

Sureya Alzamendi Dávila dijo...

El suspenso de siempre en tus relatos....

En ese grupote no podría estar mi nombre enlodándose con la avaricia figuretista, lexical y teórica, yo vengo de una filosofía de vida muy auténtica a pesar de partir de bases poéticas simbolistas y de vanguardia mi espíritu navega en oceános libertarios y esa libertad es mi palabra, la palabra que sale de mi alma libre.!! ME ENCANTA ESTA PARTE

Sureya Alzamendi Dávila dijo...

Y no se vale mucho suspenso como lectora y seguidora reclamo sea mas detallista .. qué pasó con Gaby y Alfonso? o es otro y Korina... ah tambien la parte 2 de la mesera...ABRAZOS!

Alejandra Fernández dijo...

Lo misterioso del asunto en cada relato siempre dejas a la imaginación y ese estilo es interesante, lindas historias

Ale

Ana María dijo...

Pasaba ver que habia de nuevo y vaya que me encontré con varias sorpresas muy agradables un placer!

A.M.G.T

Veronica Chavez Ramirez dijo...

Muy interesante pasar por tus rincones lei muchos poemas en verdad son hermosos. SALUDOS.

Korina Bazán Torres dijo...

Hermoso relato con harta tristezaaa y dolor...

Anónimo dijo...

las ranuras de mi pensamiento expedían cortinas de niebla y mi garganta exigía urgentemente un litro de líquido vital o en su virtud, una jarra de cerveza bien fría.

jajaja

Anónimo dijo...

Gracias por compartir en Poetas Vivos, hermoso relato.

Andreita