2010

"BIENVENIDO A MI BLOG"

26 de septiembre de 2009

LA LITERATURA PERUANA DEL 50

LA LITERATURA PERUANA DE LA GENERACIÓN DEL 50 COMO HERRAMIENTA
EN LA FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA SOCIAL
I
¿POSIBILIDADES O SOLO IMAGINACIÓN?
Convengamos que en el ámbito de una literatura nacional coexisten textos que son afines, en cuanto aluden o referencian realidades homólogas; a tal punto que es factible conformar series de relatos que coincidiendo en una misma visión, se contradicen, entran en conflicto o representan instancias de un proceso. Por supuesto que toda comparación no podría ser posible si es que no existiesen puntos de contacto. Dichos factores de convergencia pueden ser el tema, el mundo representado o la realidad social en referencia. Tal es el caso de la denominada Narrativa Urbana, en la cual la ciudad es el telón de fondo o el personaje protagónico del tejido textual. Hay coincidencia en señalar que la causa de este fenómeno se debe al hecho del vertiginoso crecimiento y consecuente complejización, al reto permanente a la dignidad humana y a los derechos primordiales del hombre que son esos monstruosos conglomerados que llamamos urbes. Rosa Bodori; para tipificar a esta literatura de ciudad, indica rasgos más o menos recurrentes, "el sentimiento de angustia, de aplastamiento ante la injusticia social, de incomunicación y desarraigo de los habitantes de las grandes urbes americanas". Por otro lado, estos caracteres y la misma elección de la ciudad como tema literario, por ejemplo, es el caso de la narrativa hispanoamericana, tiene mucho que ver con un centralismo más o menos común a los países americanos.

En el Perú, el influjo de la ciudad capital es tal, que su presencia es una constante, que desde la Colonia, ha cobrado visos de dominante. Los ostensibles cambios en la faz y en la estructura de la ciudad, sus problemas poblacionales y habitacionales, el desigual e injusto ritmo de crecimiento y desarrollo de sus diferentes sectores sociales, la continua reafirmación del centralismo y hegemonía de la metrópoli y su secuela de hechos que inciden sobre ella y sobre las demás ciudades del país, todos estos asuntos, en suma, explican en gran medida el por qué la Narrativa Urbana y permiten comprender, además, las razones de la actitud crítica de sus representantes más destacados.

En la Narrativa Urbana Limeña hallamos las señales de una ciudad que es, al mismo tiempo riesgo y esperanza para todos sus habitantes y, en especial, para los miles de migrantes provincianos. Es la ilusión de una posibilidad de trabajo., oportunidad de educación, salud, bienestar, en fin, todo lo bueno que puede esperarse del adelanto y el progreso que Lima representa frente a las provincias. Pero es también esa amenaza que en "Los gallinazos sin plumas", de Ribeyro, semeja una gran mandíbula, cruel e insaciable. La ciudad del pasmo la horrible como la llamara Cesar Moro, esa incertidumbre de soledad y desasosiego que torturaba a Arguedas. Ciudad de la desconfianza. Las tres veces coronada villa, cuyos matices grotescos y groseros escarneciera, hace dos siglos, el malhumor de Simón Ayanque, y que intentara salpimentar, con gracejo querendón y nostálgico, Ricardo Palma. Esa misma ciudad, cuyo presente aparecía como la descomposición de tiempos pretéritos de orden, paz, felicidad, perfección, en suma, y que la mirada entre evocadora y nostálgica de finos pasatistas, Cabotín, Elguera, Gastón Roger, Gálvez, retenían con los viejos oros de un tiempo sin tiempo -y por ello sin consistencia. Ese mismo pasado cuya precariedad pintan con las gruesas tientas del desencanto, "como un temerario desafío de aves mutiladas a los cielos", las plumas díscolas de Manuel González Prada y Sebastián Salazar Bondy. Y todos, quien lo puede negar, son los varios rostros de una realidad multiforme que, miradas también multiformes, no podían ver del mismo modo.

La ciudad de los constrastes, se ha llamado alguna vez a Lima, aludiendo a las severas desemejanzas, los desbalances de su aspecto físico y las tajantes jerarquizaciones sociales que alberga. Diferenciaciones que son una constante rastreable en toda sus historia social y en su literatura que hablan no sólo de una ciudad, con una evolución que conoce de momentos distintos y clases en conflicto, sino también de escrituras que revela niveles de conciencia en tránsito en contrapunto y escritores que enfrentan roles que varían al unísono de la evolución de su sociedad. En alguna novela de principios del siglo, Dávalos y Lisson -por boca de uno de sus personajes- no deja de lamentar el estado en que quedaba el aristocrático paseo Colón, por aquellos años límite austral de la ciudad, los días en que las retretas atraían el pueblo, que maculaba el espacio, el aire, los goces con su poco respeto por el lugar. Algunos años más tarde, los contrapuntos ambientales que conforman el núcleo de Duque, novela de José Diez Canseco, marcaban las clases jerárquicas de los distintos sectores de la ciudad. La degradación de Pichula Cuéllar, el desgarrado personaje de Los Cachorros, corre pareja con la frecuentación de los lugares minusvalorados de la ciudad, aquellos sobre los cuales quienes crean y aplican las reglas de juego colocan el membrete de marginales. Algo parecido aunque trocado más bien en adaptación, ocurre a uno de los personajes de Los hijos del orden, de Luis Urteaga Cabrera. Jerarquías por doquier, como para hacer exclamar a cierto personaje ribeyriano que en esta ciudad todo tiene categorías, hasta las botellas; jerarquías que, profundizando el análisis vemos como proyección de los desequilibrios del sistema de dominación.


La literatura no puede aislarse de la realidad de la cual proviene y sobre la que se proyecta como una de las tantas formas de existir del mundo. de allí que la narrativa urbana limeña guarda estrecha relación con las transformaciones de la ciudad que es su marco de referencia, y, en cuanto proceso histórico, se constituye en el registro de los niveles de conciencia alcanzados por los escritores.

*****

JAVIER M. ONCOY
TRILCE

2003

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias fue de mucha ayuda

Jorge

Abigail Santos V. dijo...

Lo elo siempre es un texto de mucha ayuda, esta tesis tiene mucha investigación, muy bueno para consulta de todo estudiante y no solo de literatura.

BESOS